Aus die Welt selbst ist zu uns die Rettung gekommen.
Tuesday, 27 May 2014
Saturday, 17 May 2014
Creo que en algún momento caí en cuenta de que ya cierto mareo no se producía. No éramos lo suficientemente jóvenes como para tener un grado de fascinación con lo no-experimentado, pero tampoco éramos tan viejos como para tener 'suficientes experiencias'. O debería decir: no somos. Así, con ese presente de insuficiencia o exceso, y por ello cabe hablar todavía de maduración, sólo que esta no se termina nunca. De chico pensaba que madurar, como las frutas, implicaba el paso hacia lo comestible, el ablandamiento. Es algo, a fin de cuentas, que se alcanza en algún punto. Pero por más que nos machacan, nada nos digiere, ni el ácido más intenso del fracaso constante. He aprendido a valorar esa insistencia de mis amigos, dejar de confundirla con testarudez y ver que es una señal de otra cosa. En lugar de ablandarnos simplemente estamos más rasmillados, tanto que no alcanzan a formarse las cicatrices.
Monday, 5 May 2014
Dice Pizarnik:
"¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible".
Y afirma, entonces, por intemedio de esa misma interrogación, el hecho de la discontinuidad entre la palabra y lo visible. Aun: se tentaría uno de decir, la discontinuidad entre la palabra y lo material. Sin embargo, la voz sólo apunta a la duda entre los nexos indisolubles entre la materia y la palabra. Más bien, habría que decir que es sólo aquel vínculo entre la palabra y la materia que ella designa, no la materia que la palabra es. Que ninguna palabra sea visible no implica, por su parte, que ninguna palabra pueda ser tangible o material. Por el contrario, Pizarnik deja esa puerta abierta y sólo parece instalar fractura entre la similitud de materias de órdenes distintos, pues el lenguaje debería renunciar a su participación del mismo orden matérico de aquello que provee el sustento. Si la poesía ha de existir, parece, es en esa substracción de la continuidad, en el espacio propiamente negativo de lo que podría conspirar contra lo visible, sin por ello ausentarse del todo del mundo "concreto real".
"¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible".
Y afirma, entonces, por intemedio de esa misma interrogación, el hecho de la discontinuidad entre la palabra y lo visible. Aun: se tentaría uno de decir, la discontinuidad entre la palabra y lo material. Sin embargo, la voz sólo apunta a la duda entre los nexos indisolubles entre la materia y la palabra. Más bien, habría que decir que es sólo aquel vínculo entre la palabra y la materia que ella designa, no la materia que la palabra es. Que ninguna palabra sea visible no implica, por su parte, que ninguna palabra pueda ser tangible o material. Por el contrario, Pizarnik deja esa puerta abierta y sólo parece instalar fractura entre la similitud de materias de órdenes distintos, pues el lenguaje debería renunciar a su participación del mismo orden matérico de aquello que provee el sustento. Si la poesía ha de existir, parece, es en esa substracción de la continuidad, en el espacio propiamente negativo de lo que podría conspirar contra lo visible, sin por ello ausentarse del todo del mundo "concreto real".
Saturday, 3 May 2014
Obligarse a la escritura con mayor tenacidad ahora que las temperaturas descienden. En medio del invierno se condensa el aire justo que amarra las búsquedas léxicas y los cambios del ritmo. Veo lo que hablo para luego obrar una transposición. Estampar en la página es como un soplo de otra disposición: en vez de insuflar la vida en la hoja, se constata la propia existencia en el vaho de la mañana que se vuelve visible 'a contraluz'.
Sunday, 13 April 2014
Dos notas de actualidad
I. No logro encontrar razones convincentes para el ingreso de Moisés Paredes -y otros contertulios suyos de igual calaña- al PPD que no pasen por la idea del 'viejo chico' (un Girardismo adolescente, quizás). Si es por apoyar a Bachelet, la Jota es la opción más lógica. Con todos sus derroteros que hacen pasar rabia -esto es, stalinismo y Nueva Mayoría de por medio-, el PC y la Jota son parte importante de la historia del pueblo organizado en su lucha por una vida digna. Se trata, a fin de cuentas, de una de las muchas formas históricas del comunismo y no creo que haya que tirarla al tacho de la basura sin más, de la misma forma que no se trata de darle chipe libre al Comité Central para hacer lo que quiera y seguir perpetuando una praxis política que tiene varios momentos de agraz.
II. Curiosa la esperanza que surge de los momentos cataclísmicos. Una de las señales del cambio político-social que viene en proceso de orquestarse en los últimos años es la vigencia de la consigna "sólo el pueblo ayuda al pueblo". Al revés de la prescindencia obsecuente del aparato estatal -su negación voluntarista y fanática-, los esfuerzos que se despliegan en Iquique y, ahora, en Valpo, hacen pensar que ese tejido social arrasado por otras aplanadoras/retroexcavadoras nunca se perdió de forma tan irremediable y que hay formas de hacer avanzar la historia mediante el reajuste del reloj.
Monday, 7 April 2014
Wladimir Sepúlveda, in memoriam
Siempre se muere un poco más cuando las agonías se prolongan por un golpe que se da en otro lugar. Yace el cuerpo contuso y las piedras caen todavía a kilómetros de distancia, claman por otra sangre. Mientra más se derrama, más nos espantamos frente a la indefensión de una comunidad que se materializa ante el miedo a perder igualmente la vida. O tal vez no se trate de que la forma sea la misma, sino el miedo a perderla sin más, por saberse "algo" que amerita la muerte. Y no es posible, entonces, ser sorprendido por ella como creemos que le ocurre al resto, sino que estamos en permanente compañía de aquello que habrá de suscitarla (aquí, sin embargo, no gozamos de privilegio alguno, porque no seremos las primeras ni los últimos en vivir con la conciencia de que sólo contamos con tiempo a concesión). No tenemos la oportunidad de escapar de nosotres, a ver si le hacemos el quite por un rato a la muerte, pero siempre con ojo encima del hombro, pensando que quizás si soy menos fuertona o si me maquillo un poco más, me dejo más largo el pelo o mejor no uso esos pantalones, de chiripa ando tranquila unas cuadras después de la disco. Llega a dar vergüenza decirlo, pero a ratos la lucha parece ser sólo por el derecho de morir en paz.
Saturday, 22 March 2014
Polémicas pobres
No se me ocurre otro calificativo para la pseudo-discusión que se ha armado a propósito de la "Marcha de todas las marchas". Valga el proviso de que aquí no hablo como parte desinteresada en un conflicto que tiene mucho de ilusorio (al menos visto desde esta vereda). Se ha tratado de un palabreo inmotivado por cuenta de una organización asaz antidemocrática, como es el MOVILH, contra un espacio de representación que, con todos sus problemas internos, resulta ser el organismo que mejor cuenta da de las discusiones e intenciones de movilización del movimiento estudiantil universitario.
Cuesta reaccionar de otro modo cuando se anda diciendo que la CONFECh no responde a los intereses del movimiento social, así tan livianamente, o que "la discusión sobre Venezuela" entrampó el apoyo a una iniciativa de caracterización nebulosa y ambigua, no se hace otra cosa que restarle fuerza a un actor y cuestionar su legitimidad. Todo ello en condiciones que debiesen reclamar una perspectiva estratégica mucho más concienzuda que el mero enojo por no sumarse a un mono que ya estaba armado hace meses con tal de fungir de plataforma mediática.
Básicamente, el argumento del MOVILH y su imperator caesar augustus sempiternus, Rolando Jiménez, es que como los estudiantes andamos discutiendo pescás no somos capaces de sumarnos a esta (su) gran iniciativa ciudadana. Postura enunciada, dicho sea de paso, desde un locus "progresista" que reclama por la incapacidad de otros espacios de salirse de la línea del partido (curiosísima operación que esconde la militancia propia y los vínculos -más o menos formales- que existen de un tiempo a esta parte entre el PRO y el MOVILH).
Con toda honestidad, no termino de comprender qué pasa por la cabeza de Jiménez, cuál es su perspectiva política. Porque al parecer él y otros progresistas, como Jaime Parada, andan más preocupados de pegar codazos hacia al lado que de confrontar con claridad al enemigo que hoy amenaza con la desactivación burocratista de las reivindicaciones populares. Pero claro, a este lote jamás se le pasarían por la cabeza las palabras "estrategia", "popular", "reivindicación". Lo importante es figurar en la foto con ellos y listo, sin discusión real, sin disputa por los contenidos, sin ponerse frente a las preguntas difíciles. Se espera de nosotres que delegemos en ellos la capacidad de vocería e interlocución, sin respeto alguno por las formas internas de democracia que cada sector se ha dado. Mucho a mí puede enojarme que la CONFECh no reaccione como me gustaría ni con la rapidez que me gustaría, pero el trabajo por transformar esas instancias parte haciéndose cargo de la organización de base, con trabajo cotidiano, no buscando las cámaras y armando polémicas ridículas que lo único que hacen es dividir artificiosamente.
En síntesis: pa' la casa, washa culiá...
Cuesta reaccionar de otro modo cuando se anda diciendo que la CONFECh no responde a los intereses del movimiento social, así tan livianamente, o que "la discusión sobre Venezuela" entrampó el apoyo a una iniciativa de caracterización nebulosa y ambigua, no se hace otra cosa que restarle fuerza a un actor y cuestionar su legitimidad. Todo ello en condiciones que debiesen reclamar una perspectiva estratégica mucho más concienzuda que el mero enojo por no sumarse a un mono que ya estaba armado hace meses con tal de fungir de plataforma mediática.
Básicamente, el argumento del MOVILH y su imperator caesar augustus sempiternus, Rolando Jiménez, es que como los estudiantes andamos discutiendo pescás no somos capaces de sumarnos a esta (su) gran iniciativa ciudadana. Postura enunciada, dicho sea de paso, desde un locus "progresista" que reclama por la incapacidad de otros espacios de salirse de la línea del partido (curiosísima operación que esconde la militancia propia y los vínculos -más o menos formales- que existen de un tiempo a esta parte entre el PRO y el MOVILH).
Con toda honestidad, no termino de comprender qué pasa por la cabeza de Jiménez, cuál es su perspectiva política. Porque al parecer él y otros progresistas, como Jaime Parada, andan más preocupados de pegar codazos hacia al lado que de confrontar con claridad al enemigo que hoy amenaza con la desactivación burocratista de las reivindicaciones populares. Pero claro, a este lote jamás se le pasarían por la cabeza las palabras "estrategia", "popular", "reivindicación". Lo importante es figurar en la foto con ellos y listo, sin discusión real, sin disputa por los contenidos, sin ponerse frente a las preguntas difíciles. Se espera de nosotres que delegemos en ellos la capacidad de vocería e interlocución, sin respeto alguno por las formas internas de democracia que cada sector se ha dado. Mucho a mí puede enojarme que la CONFECh no reaccione como me gustaría ni con la rapidez que me gustaría, pero el trabajo por transformar esas instancias parte haciéndose cargo de la organización de base, con trabajo cotidiano, no buscando las cámaras y armando polémicas ridículas que lo único que hacen es dividir artificiosamente.
En síntesis: pa' la casa, washa culiá...
Tuesday, 18 March 2014
(De Lispector)
...ése era pues el secreto hacia el cual se encaminaba desde la infancia; el centro del deseo era rutilante y sombrío, eléctrico y tan terriblemente nuevo y frágil en su contextura que podía destruirse a sí mismo apenas con profudinzar un poco más, apenas fulgurando un instante más.
Thursday, 6 March 2014
(A propósito de Arguedas)
Hace unas semanas terminé Todas las sangres. Tenía la intención de escribir algo, pero me he ido demorando y no logro dar con los tiempos que me permitan contemplar con el estremecimiento justo esa experiencia de lectura. De buenas a primeras, me asalta el reconocimiento de que al cerrar la tapa del segundo volumen he "completado" toda la novelística de Arguedas. De ninguna otra escritura puedo reclamar un grado de conocimiento parecido (posiblemente Woolf, pero ni de cerca), y me pregunto por el efecto que esta cercanía -¿cabe hablar aquí de intimidad?- está provocando en mí.
Quizás ahora pueda actuar bajo el supuesto de que me encuentro más "autorizado" para cualquier pronunciamiento sobre esta obra, pero me resisto a asumir esa (im)postura: una lectua al paso puede, por los motivos más inesperados, dar con esa fibra vibrátil que atestigua parte del sentido de un texto. Más aún: justamente en aquel contacto intempestivo es donde cabría apostar por aquello que remece y reconfigura el paisaje de las relaciones establecidas con determinados objetos. Una familiarización que abre las puertas de lo nuevo a causa de su ausencia de compromisos o lealtades previas, sin que ello fuerce al sadismo desconsiderado.
Llegado a este punto de recorrido, no obstante, me siento en proceso de hacer calces retrospectivos, como si estuviera en la escena inicial de Yawar Fiesta, llegando al abra desde donde se distingue una parte del pueblo indio. Sólo que, en esta ocasión, ocurre el desdoblamiento que posibilita la perspectiva de aquellos segmentos hasta ahora obstruídos, sin por ello ser invisibles. Siento la conciencia de una simultaneidad no-simultánea, expresada en la conjunción de visiones a tiempos distintos que se yuxtaponen en la rememoración de los relatos ya leídos.
Tras haber hecho el camino sinuoso entre varios puntos -que reclaman su estatuto de aquí y ahora al mismo tiempo- se me configura la imagen de una narrativa arrojada a su propio descoyuntamiento. Arguedas mismo es la primera víctima de la fricción irresoluble y fatal que tensiona los mundos constitutivos de su narrativa: la propia experiencia de una sociedad fisurada (una sociedad cuya experiencia histórica ha sido el perpetuo lidiar con sus fisuras mediante la negación que las profundiza y hace más inhumanas) y la imposibilidad real de que la escritura aloje -y aun, en su dimensión utópica, suture- al mundo en el cual se despliega.
Arguedas se plantea un desafío cuya intimidad irrecusable termina por volverme espectador desesperado y cómplice, de la misma manera que él también se figura a sí mismo. Sólo que no soy capaz de entrar en ese contacto secreto con una lengua y una cultura "cercadas para ser mejor dominadas", pero que en su escenificación escritural se abren de manera tan infinita que la esperanza se cuela por fuerza entre las hebras del habla interferida, del desentendimiento mutuo, de la irracionalidad creativa y turbulenta de una sierra que se defiende por medio del permanente desgalgarse sobre quienes la atacan.
De hecho, creo que es eso también lo que me ha ocurrido a mí: he sido impactado por una narrativa que es aluvional porque aluvionales han sido sus orígenes, escindidos a cada tramo, y no puedo negar que es la ininteligible utopía del yawar mayu la que me ha traspasado ahora que llego a este punto del trayecto.
Quizás ahora pueda actuar bajo el supuesto de que me encuentro más "autorizado" para cualquier pronunciamiento sobre esta obra, pero me resisto a asumir esa (im)postura: una lectua al paso puede, por los motivos más inesperados, dar con esa fibra vibrátil que atestigua parte del sentido de un texto. Más aún: justamente en aquel contacto intempestivo es donde cabría apostar por aquello que remece y reconfigura el paisaje de las relaciones establecidas con determinados objetos. Una familiarización que abre las puertas de lo nuevo a causa de su ausencia de compromisos o lealtades previas, sin que ello fuerce al sadismo desconsiderado.
Llegado a este punto de recorrido, no obstante, me siento en proceso de hacer calces retrospectivos, como si estuviera en la escena inicial de Yawar Fiesta, llegando al abra desde donde se distingue una parte del pueblo indio. Sólo que, en esta ocasión, ocurre el desdoblamiento que posibilita la perspectiva de aquellos segmentos hasta ahora obstruídos, sin por ello ser invisibles. Siento la conciencia de una simultaneidad no-simultánea, expresada en la conjunción de visiones a tiempos distintos que se yuxtaponen en la rememoración de los relatos ya leídos.
Tras haber hecho el camino sinuoso entre varios puntos -que reclaman su estatuto de aquí y ahora al mismo tiempo- se me configura la imagen de una narrativa arrojada a su propio descoyuntamiento. Arguedas mismo es la primera víctima de la fricción irresoluble y fatal que tensiona los mundos constitutivos de su narrativa: la propia experiencia de una sociedad fisurada (una sociedad cuya experiencia histórica ha sido el perpetuo lidiar con sus fisuras mediante la negación que las profundiza y hace más inhumanas) y la imposibilidad real de que la escritura aloje -y aun, en su dimensión utópica, suture- al mundo en el cual se despliega.
Arguedas se plantea un desafío cuya intimidad irrecusable termina por volverme espectador desesperado y cómplice, de la misma manera que él también se figura a sí mismo. Sólo que no soy capaz de entrar en ese contacto secreto con una lengua y una cultura "cercadas para ser mejor dominadas", pero que en su escenificación escritural se abren de manera tan infinita que la esperanza se cuela por fuerza entre las hebras del habla interferida, del desentendimiento mutuo, de la irracionalidad creativa y turbulenta de una sierra que se defiende por medio del permanente desgalgarse sobre quienes la atacan.
De hecho, creo que es eso también lo que me ha ocurrido a mí: he sido impactado por una narrativa que es aluvional porque aluvionales han sido sus orígenes, escindidos a cada tramo, y no puedo negar que es la ininteligible utopía del yawar mayu la que me ha traspasado ahora que llego a este punto del trayecto.
Tuesday, 4 March 2014
(De Cornejo Polar)
...en el universo andino las asociación general entre escritura y poder tiene que historiarse dentro de una circunstancia muy concreta: la de la conquista y colonización de un pueblo por otro, radicalmente diverso, lo que hace que los conflictos entre voz y letra tengan aquí un significado de ruptura y beligerancia mucho más definido -y mucho más fuerte- que los que aparecen dentro del desarrollo orgánico de una sola sociedad o de sociedades relativamente similares. En otras palabras: la escritura en los Andes no es sólo un asunto cultural; es, además, y tal vez sobre todo, un hecho de conquista y dominio.
Thursday, 27 February 2014
Años sesenta
; me gusta investigar sobre
los sesenta porque siento que es como ir a un lugar que nunca conociste
pero que se ve tan bacán y acogedor que lo único que quieres es
recrearlo de alguna forma, pero no se puede.
Tuesday, 11 February 2014
(De Arguedas)
Quién eres, sombra,
negra sombra,
muerta.
Yo no sé
no sé nada
de ti,
¡au! triste sombra
sin nombre
ciega,
sin cabeza,
sin manos;
sólo dos huesos fríos:
¡llorad!
No te conoce sino la muerte.
negra sombra,
muerta.
Yo no sé
no sé nada
de ti,
¡au! triste sombra
sin nombre
ciega,
sin cabeza,
sin manos;
sólo dos huesos fríos:
¡llorad!
No te conoce sino la muerte.
(De Benjamin)
Die Lüge hat eine konstitutive Beziehung zur Rede (so daß Lüge durch Schweigen unsittlich ist).
La mentira tiene una relación constitutiva con el habla (de modo que la mentira por medio del silencio es inmoral).
"Notas para un trabajo sobre la mentira".
La mentira tiene una relación constitutiva con el habla (de modo que la mentira por medio del silencio es inmoral).
"Notas para un trabajo sobre la mentira".
Sunday, 2 February 2014
El patetismo no se va sin más. Los 'malos hábitos' recurrentes siguen ahí: hablar de más (no hacer otra cosa que no sea un parloteo incesante); la incapacidad para leer la situación; una facilidad para entregarse sin ninguna precaución.
A fin de cuentas, vuelve la pregunta de siempre: ¿qué hace a un sujeto tan indeseable, pero incapaz de provocar el rechazo explícito que significa el asco o la rabia? ¿No sería tanto mejor la honestidad brutal y dura? Hay algo más humano en esa frialdad que en la fachada de interés, del "gracias pero no" que sustenta las miradas cruzadas. Tampoco es humanizar la crueldad, sino plantear la posibilidad de que vivamos en un mundo en el cual los afectos no sean un terreno tan devastado.
No me lo explico realmente de no ser por ese gran cartel -invisible para uno mismo, claro- que trunca los movimientos, que impide la manifestación real y más profunda de cualquier atractivo. Y ahí, la mezcla con todo lo de siempre: la autoestima, el cuerpo que no calza con nada (ni consigo mismo), los deseos frustrados una y otra vez, el historial de haber puesto más de la cuenta (o nunca lo suficiente). Pareciera el tropiezo continuo que lleva a la conclusión obvia de sentirse inculiable o por completo ininteresante.
Tal vez sea una mejor alternativa abandonar todo intento y sencillamente dedicarme a labores domésticas. No tengo talento para otras cosas que no sean preparar comida, servir copetes y hacer algo de humor mientras sapeo conversaciones ajenas y meto la cuchara desde la cocina. De ahí, que se vayan los chicos y yo me quedo esperando, me sienta más que la simulación indigna de la pista de baile. No, mejor quedarse en casa, preparar camas y dejar armado el desayuno para el día siguiente ("¿Té, café, yoghurt? ¿Pan con palta, mermelada?"). Lo peor, en realidad, no es asumir que esa es la tarea que me sienta ahora, después de una vida desbocada, porque eso nunca existió, sino que siempre fue lo mismo que ahora. "Sentir la ausencia de lo que nunca se tuvo, sólo por ver su manifestación actual y presente".
A fin de cuentas, vuelve la pregunta de siempre: ¿qué hace a un sujeto tan indeseable, pero incapaz de provocar el rechazo explícito que significa el asco o la rabia? ¿No sería tanto mejor la honestidad brutal y dura? Hay algo más humano en esa frialdad que en la fachada de interés, del "gracias pero no" que sustenta las miradas cruzadas. Tampoco es humanizar la crueldad, sino plantear la posibilidad de que vivamos en un mundo en el cual los afectos no sean un terreno tan devastado.
No me lo explico realmente de no ser por ese gran cartel -invisible para uno mismo, claro- que trunca los movimientos, que impide la manifestación real y más profunda de cualquier atractivo. Y ahí, la mezcla con todo lo de siempre: la autoestima, el cuerpo que no calza con nada (ni consigo mismo), los deseos frustrados una y otra vez, el historial de haber puesto más de la cuenta (o nunca lo suficiente). Pareciera el tropiezo continuo que lleva a la conclusión obvia de sentirse inculiable o por completo ininteresante.
Tal vez sea una mejor alternativa abandonar todo intento y sencillamente dedicarme a labores domésticas. No tengo talento para otras cosas que no sean preparar comida, servir copetes y hacer algo de humor mientras sapeo conversaciones ajenas y meto la cuchara desde la cocina. De ahí, que se vayan los chicos y yo me quedo esperando, me sienta más que la simulación indigna de la pista de baile. No, mejor quedarse en casa, preparar camas y dejar armado el desayuno para el día siguiente ("¿Té, café, yoghurt? ¿Pan con palta, mermelada?"). Lo peor, en realidad, no es asumir que esa es la tarea que me sienta ahora, después de una vida desbocada, porque eso nunca existió, sino que siempre fue lo mismo que ahora. "Sentir la ausencia de lo que nunca se tuvo, sólo por ver su manifestación actual y presente".
Monday, 27 January 2014
Nunca antes la sensación de pertinencia de la frase inicial de Kafka en su "Carta al padre" ("und wenn ich hier versuche, Dir schriftlich zu antworten"). Las consecuencias de aquello que ha de expresarse deben, por su propia fuerza, dar cauce a lo incompleto, al negativo de la experiencia de efectos devastadores a causa de la magnitud de la materia.
Wednesday, 22 January 2014
Memoriales amnésicos
¿Qué hacer cuando la historia se escribe borrando con el codo? ¿Cómo reaccionamos frente a la instalación de "hitos fundacionales" que hacen caso omiso de la densidad temporal que se acumula antes de ellos? Sale en las noticias una nota sobre la inauguración del "Memorial por la diversidad" en homenaje a Daniel Zamudio, y me pregunto si acaso es tan necesario que repitamos esos malos gestos de momentos anteriores: recordar sin asumir que, con ello, se fuerza un olvido.
Tal vez se trate de ese hábito constitutivo de las personas no-heterosexuales -más marcado todavía en las organizaciones que hoy hegemonizan un tenue movimiento social- de vivir con la memoria lo más corta posible. Toda nuestra existencia, parece, se juega en la fugacidad de lo que no puede ni debe permanecer: la disco, el espectáculo, la música, los gestos. Entonces, cuando hay acciones que de forma deliberada instalan el olvido no puedo hacer más que enojarme. ¿Por qué insistir en la desmemoria cuando ya estamos tan asediados por ella?
Escudriño las pantallas y doy con el discurso de Rolando Jiménez, las declaraciones de la ministra Pérez e imágenes de claveles frente a un bloque de concreto. "Daniel aceleró la aprobación de la Ley Antidiscriminatoria, al tiempo que fue la primera víctima de la homofobia mencionada con nombre y apellido por la máxima autoridad del país, el presidente de la República". Desconcierto frente a esta frase. Y más rabia también, porque resulta que ahora lo importante es que una muerte aceleró el trámite de un mal proyecto, y eso es lo que merece ser recordado. Lo que vale inscribir en el relato colectivo que tenemos sobre nuestro pasado es que una figura, un "angelito" le dio a un puñado de organizaciones del gremialismo sexual la posibilidad de figurar como paladines de un mártir. Son las políticas públicas el espacio en el que tendríamos que reconocernos, no la lucha o la organización o la militancia.
Con su relato estatista, leguleyo y lastimero, Jiménez violenta la memoria que, de a poco y con persistencia furiosa, se ha intentado construir desde una orilla disidente. Me impacta que, en su discurso, no haya mención alguna de las víctimas del incendio en la Divine. No diría que me sorprende, porque sé bien qué esperar de un sujeto misógino y voraz por el poder, capaz de las alianzas más sucias y de los gestos más mezquinos. Pero no puedo no sentirme afectado por el hecho de que frente a una tragedia que debiésemos sentir como propia por la forma en que se hicieron presentes todos los mecanismos opresivos de la dictadura: hostigamiento policial, investigaciones negligentes, cierres del caso sin resultado alguno.
No logro comprender cómo es que dejamos de lado esta memoria. Con toda honestidad, me cuesta imaginar una forma humana y ética de recordar que implique mandar al tarro de la basura una historia dolorosa sólo por privilegiar un hecho mediático reciente que ha dado rentables dividendos a dirigentes anquilosados y autocráticos. Parece que es más importante quedar en la buena con las autoridades de turno (los inconspicuos generentes del Estado) en vez de luchar por una conciencia colectiva que asuma la herida de una justicia negada y que permita, al mismo tiempo, la construcción de una lucha emancipadora. Y, sin embargo, los ejemplos de memorias desplazadas son tantos que me asombro de mi indignación, para, inmediatamente, desautorizar este asombro y reponer la rabia constructiva.
Quienes nos reconocemos hoy en el campo de la disidencia sexual tenemos que asumir esta asimetría: no contamos con medios para lograr imponer desde arriba un recuerdo, y por eso mismo la tarea -persistente y furiosa, como las locas que somos- es la construcción solidaria de un relato que dignifique la lucha. Que no deje bajo la alfombra a lesbianas, trans e intersexuales. Que no asuma, en definitiva, que la fragilidad a la estamos expuestxs es parte de una sociedad opresiva que nos violenta de forma simultánea y múltiple. Recordar el dolor, pero no a costa de la negación de otros dolores que son tanto o más propios y urgentes de memoria.
Tal vez se trate de ese hábito constitutivo de las personas no-heterosexuales -más marcado todavía en las organizaciones que hoy hegemonizan un tenue movimiento social- de vivir con la memoria lo más corta posible. Toda nuestra existencia, parece, se juega en la fugacidad de lo que no puede ni debe permanecer: la disco, el espectáculo, la música, los gestos. Entonces, cuando hay acciones que de forma deliberada instalan el olvido no puedo hacer más que enojarme. ¿Por qué insistir en la desmemoria cuando ya estamos tan asediados por ella?
Escudriño las pantallas y doy con el discurso de Rolando Jiménez, las declaraciones de la ministra Pérez e imágenes de claveles frente a un bloque de concreto. "Daniel aceleró la aprobación de la Ley Antidiscriminatoria, al tiempo que fue la primera víctima de la homofobia mencionada con nombre y apellido por la máxima autoridad del país, el presidente de la República". Desconcierto frente a esta frase. Y más rabia también, porque resulta que ahora lo importante es que una muerte aceleró el trámite de un mal proyecto, y eso es lo que merece ser recordado. Lo que vale inscribir en el relato colectivo que tenemos sobre nuestro pasado es que una figura, un "angelito" le dio a un puñado de organizaciones del gremialismo sexual la posibilidad de figurar como paladines de un mártir. Son las políticas públicas el espacio en el que tendríamos que reconocernos, no la lucha o la organización o la militancia.
Con su relato estatista, leguleyo y lastimero, Jiménez violenta la memoria que, de a poco y con persistencia furiosa, se ha intentado construir desde una orilla disidente. Me impacta que, en su discurso, no haya mención alguna de las víctimas del incendio en la Divine. No diría que me sorprende, porque sé bien qué esperar de un sujeto misógino y voraz por el poder, capaz de las alianzas más sucias y de los gestos más mezquinos. Pero no puedo no sentirme afectado por el hecho de que frente a una tragedia que debiésemos sentir como propia por la forma en que se hicieron presentes todos los mecanismos opresivos de la dictadura: hostigamiento policial, investigaciones negligentes, cierres del caso sin resultado alguno.
No logro comprender cómo es que dejamos de lado esta memoria. Con toda honestidad, me cuesta imaginar una forma humana y ética de recordar que implique mandar al tarro de la basura una historia dolorosa sólo por privilegiar un hecho mediático reciente que ha dado rentables dividendos a dirigentes anquilosados y autocráticos. Parece que es más importante quedar en la buena con las autoridades de turno (los inconspicuos generentes del Estado) en vez de luchar por una conciencia colectiva que asuma la herida de una justicia negada y que permita, al mismo tiempo, la construcción de una lucha emancipadora. Y, sin embargo, los ejemplos de memorias desplazadas son tantos que me asombro de mi indignación, para, inmediatamente, desautorizar este asombro y reponer la rabia constructiva.
Quienes nos reconocemos hoy en el campo de la disidencia sexual tenemos que asumir esta asimetría: no contamos con medios para lograr imponer desde arriba un recuerdo, y por eso mismo la tarea -persistente y furiosa, como las locas que somos- es la construcción solidaria de un relato que dignifique la lucha. Que no deje bajo la alfombra a lesbianas, trans e intersexuales. Que no asuma, en definitiva, que la fragilidad a la estamos expuestxs es parte de una sociedad opresiva que nos violenta de forma simultánea y múltiple. Recordar el dolor, pero no a costa de la negación de otros dolores que son tanto o más propios y urgentes de memoria.
Monday, 20 January 2014
Conversar: tocarse frente a frente. O seguir el dictamen de Quignard ("Oir es ser tocado a distancia"). Una voz que se cuenta algo, luego la escucha atenta y la respuesta que acusa recibo del desenvolvimiento de la pasión. Así, una mano hace remolinos en el cabello cuando comienza el diálogo. Dos amigos en el intercambio de lo íntimo que se juega entre ambos, tocándose mediante la palabra sin lograr que la distancia se desenmarañe del todo.
Tuesday, 7 January 2014
Acuerdo de Vida en Pareja: otro espejismo más
Andan diciendo por ahí que el Senado aprobó la idea de legislar sobre el proyecto de ley de Acuerdo de Vida en Pareja, el mentado AVP. Caras felices y celebraciones por este "primer paso histórico". Y, sin embargo, de lo que no se habla es del feroz disparo en el pie que significa este "pasito" vis-à-vis la demanda por matrimonio igualitario. Porque, como era de esperarse, la estrategia gradualista de reformas legales que han adoptado las agrupaciones LGBT hegemónicas (Movilh, =Iguales, parcialmente MUMS, entre otras) no es otra cosa que una incapacidad para leer el escenario político en que nos encontramos, lo mismo que la propia historia del movimiento LGBT de los últimos veinticinco años.
De lo primero, creo, todxs podríamos opinar. ¿No resulta acaso extraño que se apueste de forma tan vigorosa por la vía legistalitva, justo en un momento histórico en el cual los movimientos sociales con mayor capacidad de cambio han evidenciado las limitaciones del Congreso a la hora de responder a las demandas? Parece irrisorio, además, que se busque un empuje justo en la última hora de un gobierno de derecha, con lo que se produce el paradojal efecto de prestarle ropa al sector que con más tozudez se oponen a cualquier cambio en la ley. En ese sentido, el apoyo masivo real de las agrupaciones LGBT es un chiste; si ya es cuestionable que el movimiento estudiantil o el sindicalismo, tal como existen, pongan en riesgo serio la gobernabilidad del país, la capacidad de movilización de =Iguales y el Movilh con suerte se reduce a tres hitos del año con un carácter meramente festivo. Es, en definitiva, absurdo que, mientras un grupo amplio -a la vez que heterogéneo- de actores sociales empuja para un lado, el movimiento por la diversidad sexual tome el camino contrario. Pensar que el AVP es una primera piedra en el camino hacia el matrimonio igualitario es como seguir creyendo que el arancel diferenciado es un primer paso hacia la gratuidad.
Que lo anterior tiene que ver con una forma de entender la política en estas agrupaciones debiera saltar a la vista. De lo que se trata es de la pureza: no contaminar las dos o tres demandas y menos aún -¡horror de horrores!- darle una proyección social mayor. Si el argumento -uno de los favoritos de la derecha y de la izquierda machista- de que estos no son temas prioritarios para el país tiene algún eco, ello se debe a que no ha habido inteligencia política en vincular la opresión genérico-sexual a un conjunto mayor. Significa un riesgo para las actuales cúpulas LGBT, que se pelean una parcela mísera de poder como los mejores escalonistas o girardistas, sin preocupación por lo que se agita en la calle y más allá de ella. Entraña la posibilidad de perder la capacidad de hablar por, de administrar la palabra de un conjunto fantasma de personas. En Chile, nadie cede poder así sin más.
Y, dentro del tráfago celebratorio, queda en el fondo del cajón una demanda legal que sí es urgente y que sí requiere de una movilización social de masas: la Ley de Identidad de Género (LIG). A pesar de que la historia reciente ha mostrado que tras cada conquista legal viene un repliegue fuerte (y bien feo) para las agrupaciones LGBT, se ha apostado por esta bolsa de challa en vez de apuntar a un instrumento legal que sí le otorgue una dignidad mínimamente aceptable a las personas trans. Si el AVP sigue su curso, ello puede significar que se postponga la discusión sobre matrimonio por cuatro años más, y quién sabe cuánto le quede a la LIG. De ahí que sea una responsabilidad de nosotrxs, lxs feministas, el empujar una agenda política con algo más de sensatez y criterio de las necesidades reales de lxs oprimidxs. Ello requiere de un trabajo fuerte, sostenido y cuesta arriba, pero que es hoy más auspicioso que antes, no obstante los tumbos y desaciertos cupulares. No importa que Rolandito se pierda, una vez más, en el espejismo del Congreso dadivoso y progre, siempre y cuando mantengamos el trabajo de articulación y construcción política, ese que no se reduce al acarreo de militantes, sino a la creación de sentido común, de solidaridad, de tejido organizativo autónomo, de capacidad de reflexión, de solidaridad multisectorial. Que los Larraínes se vayan a casar o a avepear, lo mismo da: ellos no son imprescindibles para la transformación profunda y radical que anhelamos y necesitamos.
De lo primero, creo, todxs podríamos opinar. ¿No resulta acaso extraño que se apueste de forma tan vigorosa por la vía legistalitva, justo en un momento histórico en el cual los movimientos sociales con mayor capacidad de cambio han evidenciado las limitaciones del Congreso a la hora de responder a las demandas? Parece irrisorio, además, que se busque un empuje justo en la última hora de un gobierno de derecha, con lo que se produce el paradojal efecto de prestarle ropa al sector que con más tozudez se oponen a cualquier cambio en la ley. En ese sentido, el apoyo masivo real de las agrupaciones LGBT es un chiste; si ya es cuestionable que el movimiento estudiantil o el sindicalismo, tal como existen, pongan en riesgo serio la gobernabilidad del país, la capacidad de movilización de =Iguales y el Movilh con suerte se reduce a tres hitos del año con un carácter meramente festivo. Es, en definitiva, absurdo que, mientras un grupo amplio -a la vez que heterogéneo- de actores sociales empuja para un lado, el movimiento por la diversidad sexual tome el camino contrario. Pensar que el AVP es una primera piedra en el camino hacia el matrimonio igualitario es como seguir creyendo que el arancel diferenciado es un primer paso hacia la gratuidad.
Que lo anterior tiene que ver con una forma de entender la política en estas agrupaciones debiera saltar a la vista. De lo que se trata es de la pureza: no contaminar las dos o tres demandas y menos aún -¡horror de horrores!- darle una proyección social mayor. Si el argumento -uno de los favoritos de la derecha y de la izquierda machista- de que estos no son temas prioritarios para el país tiene algún eco, ello se debe a que no ha habido inteligencia política en vincular la opresión genérico-sexual a un conjunto mayor. Significa un riesgo para las actuales cúpulas LGBT, que se pelean una parcela mísera de poder como los mejores escalonistas o girardistas, sin preocupación por lo que se agita en la calle y más allá de ella. Entraña la posibilidad de perder la capacidad de hablar por, de administrar la palabra de un conjunto fantasma de personas. En Chile, nadie cede poder así sin más.
Y, dentro del tráfago celebratorio, queda en el fondo del cajón una demanda legal que sí es urgente y que sí requiere de una movilización social de masas: la Ley de Identidad de Género (LIG). A pesar de que la historia reciente ha mostrado que tras cada conquista legal viene un repliegue fuerte (y bien feo) para las agrupaciones LGBT, se ha apostado por esta bolsa de challa en vez de apuntar a un instrumento legal que sí le otorgue una dignidad mínimamente aceptable a las personas trans. Si el AVP sigue su curso, ello puede significar que se postponga la discusión sobre matrimonio por cuatro años más, y quién sabe cuánto le quede a la LIG. De ahí que sea una responsabilidad de nosotrxs, lxs feministas, el empujar una agenda política con algo más de sensatez y criterio de las necesidades reales de lxs oprimidxs. Ello requiere de un trabajo fuerte, sostenido y cuesta arriba, pero que es hoy más auspicioso que antes, no obstante los tumbos y desaciertos cupulares. No importa que Rolandito se pierda, una vez más, en el espejismo del Congreso dadivoso y progre, siempre y cuando mantengamos el trabajo de articulación y construcción política, ese que no se reduce al acarreo de militantes, sino a la creación de sentido común, de solidaridad, de tejido organizativo autónomo, de capacidad de reflexión, de solidaridad multisectorial. Que los Larraínes se vayan a casar o a avepear, lo mismo da: ellos no son imprescindibles para la transformación profunda y radical que anhelamos y necesitamos.
Thursday, 2 January 2014
A propósito de "Hey, hey, hey".
Pocas otras cosas debería provocar el video del último single de Los Tres que no fuesen desconcierto, rabia o indignación, aun de quienes han salido a defender el clip. Nuevamente se reflota el argumento de que quienes criticamos no seríamos otra cosa que "feministas amargadas", "histéricas", "gente sin sentido del humor"; el machismo que se blinda tras la cortina del sarcasmo, acusándola a una de poco vuelo o de seriedad excesiva.
No me interesa ahora el contenido. El video está a la vista, lo mismo que los comentarios profusos. Me surge, en realidad, sólo una pregunta. Si tanta repulsión nos causa que se banalicen el femicidio y el erotismo lésbico (doble banalización de ambas, pues, si del primero se hace justificación y burla -con la letra y el 'baile' del cuerpo amortajado-, al segundo se lo utiliza como marco frívolo de la sátira noir, aniquilando a las protagonistas, a la vez que se lo representa como válido solamente merced a las actrices que, sumisas, cumplen los cánones dominantes de belleza), entonces, ¿cuál creemos que sería una representación legítima de la violencia machista? ¿Cabe, acaso, desmenuzar el video para dar con aquello que nos irrita al punto de la verborrea?
El desafío no es menor. De momento, no se me ocurre cómo resolver el entuerto, porque no bastaría con decir que una representación que se fugue de estos clichés será, por ello mismo, una representación feminista. Lejos de ello, la pregunta nos obliga a pensar en cómo la representación de la violencia nos afecta, aun más allá de la querencia ideológica. Como se desprenden de incontables ejemplos pop, no es la adscripción militante la que otorga, necesariamente, las herramientas de la liberación. Es, en parte, tarea de la crítica (y no me refiero con ello al trabajo pseudo-profesional de un grupete intelectualizado, sino a la tarea crítica, esa que le es propia a cada cual que se confronta desnaturalizadamente con las cosas, incluso si esa confrontación recurre al tan vilipendiado sentido común) el desempacar esos sentidos emancipatorios. Pensar-hacer una imagen de las manifestaciones múltiples del patriarcado heterosexual que nos comprometa con su eliminación me resulta una tarea tan difícil como necesaria. De seguro que su elaboración ha ya empezado, no me cabe duda, pero videos como "Hey, hey, hey" refuerzan las urgencias y las angustias.
No me interesa ahora el contenido. El video está a la vista, lo mismo que los comentarios profusos. Me surge, en realidad, sólo una pregunta. Si tanta repulsión nos causa que se banalicen el femicidio y el erotismo lésbico (doble banalización de ambas, pues, si del primero se hace justificación y burla -con la letra y el 'baile' del cuerpo amortajado-, al segundo se lo utiliza como marco frívolo de la sátira noir, aniquilando a las protagonistas, a la vez que se lo representa como válido solamente merced a las actrices que, sumisas, cumplen los cánones dominantes de belleza), entonces, ¿cuál creemos que sería una representación legítima de la violencia machista? ¿Cabe, acaso, desmenuzar el video para dar con aquello que nos irrita al punto de la verborrea?
El desafío no es menor. De momento, no se me ocurre cómo resolver el entuerto, porque no bastaría con decir que una representación que se fugue de estos clichés será, por ello mismo, una representación feminista. Lejos de ello, la pregunta nos obliga a pensar en cómo la representación de la violencia nos afecta, aun más allá de la querencia ideológica. Como se desprenden de incontables ejemplos pop, no es la adscripción militante la que otorga, necesariamente, las herramientas de la liberación. Es, en parte, tarea de la crítica (y no me refiero con ello al trabajo pseudo-profesional de un grupete intelectualizado, sino a la tarea crítica, esa que le es propia a cada cual que se confronta desnaturalizadamente con las cosas, incluso si esa confrontación recurre al tan vilipendiado sentido común) el desempacar esos sentidos emancipatorios. Pensar-hacer una imagen de las manifestaciones múltiples del patriarcado heterosexual que nos comprometa con su eliminación me resulta una tarea tan difícil como necesaria. De seguro que su elaboración ha ya empezado, no me cabe duda, pero videos como "Hey, hey, hey" refuerzan las urgencias y las angustias.
Sunday, 29 December 2013
(De Diana Bellessi)
Húmeda y fresca la noche.
Un suave viento del este
trae y disipa bancos de niebla.
Sueño que veo tu rostro
frente a las lámparas.
Me sonríe tras el leve maquillaje,
mientras tu mano reposa en mi mano.
Amiga mía,
millones de años a través de los cuales el Universo
asciende y declina,
y vos allí,
en tu vestido transparente de seda
viendo caer
las flores de ciruelo sobre la hierba.
Un suave viento del este
trae y disipa bancos de niebla.
Sueño que veo tu rostro
frente a las lámparas.
Me sonríe tras el leve maquillaje,
mientras tu mano reposa en mi mano.
Amiga mía,
millones de años a través de los cuales el Universo
asciende y declina,
y vos allí,
en tu vestido transparente de seda
viendo caer
las flores de ciruelo sobre la hierba.
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