Saturday, 10 December 2011
FECh
La pregunta que se abre ahora es el rumbo que tomarán las movilizaciones el próximo año. Si es cierto, como creo que lo es, que este año uno de los triunfos del movimiento estudiantil fue que podimos (consciente o inconscientemente) mantener a raya a lxs dirigentes, evitando procesos de negociación que podrían haber resultado nefastos en sus efectos (como en 2005 ó 2006), entonces habrá que ver qué capacidad de iniciativa tendremos este año. Tengo la impresión que una de las estrategias de la prensa tradicional ha sido la de personalizar el movimiento en gente como Jackson, Vallejo o Ballesteros, al punto que cualquier cambio en la correlación de fuerzas (y, por ende, en la elección de nuevxs dirigentes que no mantengan una línea ideológica afín) se lee como derrota, radicalización, riesgo para el movimiento y la sociedad en su conjunto.
Tal vez haya que pensar en cómo pasar de un pliego de demandas a una apuesta política más ambiciosa y coordinada entre distintos espacios. Y si ese es nuestro horizonte, entonces creo que no podemos, sencillamente, ponernos la venda en los ojos y no mirar a las municipales de 2012. No sé cómo resolveremos ese problema, pero es un debate que debiésemos tener si es que no queremos quedarnos en la pura petición de educación gratuita (que ya es bastante, pero no tan suficiente como quisiésemos).
Tuesday, 6 December 2011
'Incidentes'
Monday, 5 December 2011
Declaración Sesegen
[Rectifico: hubo dos heridos, uno de los cuales es de la Facultad de Filosofía y Humanidades, estudiante de Historia]
Frente a los hechos ocurridos durante la noche del viernes 2 de diciembre de 2011, desde la Secretaría de Sexualidades y Géneros de la Coordinadora de Estudiantes de Filosofía y Humanidades declaramos:
1. Reconocemos nuestra responsabilidad como organizadores del evento “¡COLLAPALOOZA! Carrete de cierre del mes de la desobediencia sexual” en todo aquello ocurrido en la Facultad de Filosofía y Humanidades. La convocatoria superó ampliamente nuestras expectativas, y comprendemos lo difícil que es hacerse cargo de un grupo masivo de personas en las circunstancias de una fiesta como la que tuvo lugar. Responderemos frente al quiebre del vidrio de un panel de la Biblioteca Central.
2. Manifestamos no tener conexión alguna con las acciones de los encapuchados que se hicieron presentes en las inmediaciones del campus Juan Gómez Millas durante la noche del viernes. En contadas ocasiones señalamos a los asistentes al evento por nosotros organizado, que la situación podía presentar algún riesgo. En consecuencia, aconsejamos las medidas pertinentes para velar por la seguridad de los presentes.
3. Repudiamos el actuar de la fuerza policial, la cual no tomó en cuenta la masiva presencia de personas que no estaban al tanto de su enfrentamiento con los mencionados encapuchados. El que ninguno de los asistentes haya resultado lastimado (en nuestro conocimiento) es mucho más una feliz coincidencia que el resultado de los procedimientos aplicados por Carabineros.
4. Expresamos nuestra profunda preocupación por el incendio ocurrido en la cancha “Calama” posterior a la salida de los encapuchados y su enfrentamiento con la policía. No tenemos claridad sobre las causas ni sobre los responsables de los acontecimientos. En particular, nos parece de extrema gravedad que dicho incendio haya puesto en peligro la biblioteca de la Facultad de Ciencias. Hechos como este ponen en riesgo no sólo a las personas presentes, sino también la integridad de la comunidad universitaria del campus. Rescatamos la actitud de varios compañeros que colaboraron con Bomberos y ayudaron a evitar una tragedia mayor, aun cuando ello implicase un riesgo en el momento.
5. Solicitamos, de la comunidad universitaria (en general) y de las autoridades (en particular) la mayor comprensión posible frente a lo sucedido. Colaboraremos en el esclarecimiento de los hechos en la mayor medida que podamos, por el bien de las relaciones entre quienes, día a día, compartimos el espacio del campus. Es el espíritu de la Secretaría el trabajar en pos de una comunidad fuerte, dialogante, capaz de hacer frente a problemas que van desde la coyuntura política a las contingencias como la ocurrida.
Secretaría de Sexualidades y Géneros
Coordinadora de Estudiantes de Filosofía y Humanidades
Universidad de Chile
Sábado 3 de diciembre de 2011
Wednesday, 30 November 2011
Cosas Sesegen
Sunday, 27 November 2011
Fesh
Thursday, 24 November 2011
Tuesday, 22 November 2011
Thursday, 17 November 2011
(¿Nuevas?) polémicas sobre política, democracia, y representación: hablar de, hablar por, hablar con (o sencillamente, no hablar)
Sólo por revisar la polémica última, en el texto de Alfonso Pizarro me topo con frases del tipo "Recientemente un comapñero escribió un muy mal argumentado texto en donde ni si quiera el título se condice con su contenido" o "De estudiantes de la facultad de filosofía y humanidades es espera más". ¿Qué se ataca con formulaciones así? ¿Qué política hay en esta escritura, y qué política está detrás de esta escritura? Ni qué decir tiene que el no ser capaz de identificar en momento alguno al interlocutor (Luis Guichard) es parte adicional del paternalismo que sustenta tales expresiones. Por lo demás, si vamos a hablar de textos mal argumentados, le recomendaría a Alfonso que no escupiera al cielo y se preocupe de revisar varias erratas, pues, si mi suposición no está errada, su política escritural está lejos de las disquisiciones post-estructuralistas o neovanguardistas que 'interrumpen la sintaxis' o desordenan los regímenes lingüísticos como estrategia de intervención y crítica del sentido. "De estudiantes que se van a Berkeley se espera más".
Sea como fuere, me preocupan más los términos del debate que asuntos más cruda y angustiantemente domésticos. Voto en urna o a mano alzada son a mi parecer síntomas de desacuerdos sobre qué entendemos por política, por cómo pensamos que hay que hacer política, qué horizontes le damos a la democracia (y si es que tenemos o no un acuerdo sobre aquello de lo que se trataría la democracia), qué idea de representación establecemos a partir de nuestras formas de organización, y un larguísimo &c. Creo que pueden identificarse algunos núcleos temáticos de disputa en los textos de Luis y de Alfonso (no he podido leer el de Nadine Fauré), e intentaré discutir en torno a y junto con ellos.
Primeramente, el asunto de la representatividad. Ciertamente, nos hace falta una discusión un poco más esclarecedora de las relaciones entre representación y política, entre representación y espacios de organización. Lo cierto es que representación y democracia no tienen por qué ser sinónimos, más todavía cuando tenemos arranques como el de Ena von Baer ("Si es que tú crees que tienes más representatividad... Yo represento a un sector de la ciudadanía que es muy importante"), que tensionan la idea de que hablar de representatividad (o arrogársela) es algo democrático. Por lo demás, ¿quién representa a quién, y quién se representa a sí mismo? El ejercicio, retórico a estas alturas, de decir "es que hay compañerxs en las asambleas que no hablan", "la inmensa mayoría de los estudiantes que no votan", se ha vuelto históricamente una forma de apropiarse de la voz de quienes brillan por su ausencia, cometiendo la misma violencia representacional de la que se acusa. A su vez, no creo que una asamblea general sea una instancia de representación en donde cualquier mediación desaparece, y todxs podemos hablar de manera prístina. Las condiciones de posibilidad de ese espacio traicionan cualquier inmediatez que se le quiera imputar, pero no habilitan un desmontaje de sus potencialidades políticas.
¿A qué limitamos la democracia? Me parece que el texto de Alfonso tiene una obsesión con los procedimientos, al punto en que multiplica majaderamente (en su texto principal como en los comentarios que acompañan) el término "dogmatismo metodológico". Ciertamente, Luis se hace cargo de los 'métodos', privilegiando la discusión y los consensos a los que nos llevarían las asambleas. No me termino de convencer de esta apreciación, en particular por la virulencia que han tenido algunas asambleas, pienso en particular en la discusión sobre el cierre de semestre. No obstante, la idea de que la democracia es más que sólo votar y decidir votando lo que vamos a hacer me parece tremendamente relevante en esto. El que nos quebremos la cabeza discutiendo sobre si votar en urna o a mano alzada tiene que ver, propongo, con formas de entender la democracia que se van presentando a sí mismas, poco a poco, como incompatibles. Por lo demás, la cuestión de los números y la participación está en el corazón del asunto: ¿vale más una democracia donde vota más gente o sólo aquella en donde se puede participar? ¿Se trata de métodos únicamente? ¿No lleva aparejado un procedimiento, en tanto 'forma de hacer', cosas que pueden y no pueden hacerse? ¿Es la democracia una forma universalmente válida y transhistórica (i.e., no atada a contextos ni procesos) de organizarse?
Todo esto termina por convocar, a mi gusto, el problema de la política y la experiencia. Si leo correctamente a Luis, quien sostiene que "si nos guiáramos por la gran pasividad y desmovilización de los últimos años, entonces difícilmente podríamos pensar siquiera en construir poder popular necesario para enfrentarnos a las políticas que tienen a la educación en la cuerda floja", entonces me parece que el asunto anterior se vuelve más dramáticamente claro. Aún si pensamos que la democracia es una procedimiento ¿para qué queremos la democracia? Si es que Alfonso también entiende que no se hace política de la nada, y que "es responsabilidad de la gente que queremos estar movilizada y apoyar el movimiento el ir a generar conciencia a los demás", ¿por qué señalar al mismo tiempo que " si la mayoría no quisiera estar movilizada, ni en paro, ni en toma, ni apoyar el movimiento estudiantil, entonces no estaríamos en ningún derecho de utilizar esos espacios"?
Veo aquí un problema capital: la transformación de un estado de cosas en otro estado de cosas. En definitiva, el problema del cambio histórico. La cuestión en disputa es cómo lo hacemos para llevar a cabo un cambio histórico, vale decir, cómo hacemos política. Y si ese es el tema, no podría concordar con Alfonso en lo último, porque pensar que debiésemos dejar las cosas tal cual porque nadie hace nada no es sino colaborar con la perpetuación de la hegemonía hoy existente. Reproducirla. "Hacerle la pega a la derecha", si es que se quiere. En esto, no puedo sino pensar en la lucidez de Beatriz Sarlo: "lo dado es la condición de una acción futura, no su límite". Desde ese punto de vista, el acierto que podría tener el hablar de "nueva normalidad" (horizonte posible de una hegemonía distinta a la que hoy existe) termina siendo desautorizado por la práctica misma de una normalidad que, al no reconocer que hemos atravesado un punto de no retorno, apenas y maquilla lo que había antes, haciendo una breve voladera de luces, y quizás fuegos artificiales. Pobreza de show.
Sunday, 13 November 2011
Moderno/Postmoderno
Me pregunto, en todo caso, si vale la pena seguir quebrándose la cabeza con eso, si parece que ya la postmodernidad pasó de moda (cosa que no vendría sino a evidenciar su carácter propiamente moderno).
Friday, 11 November 2011
Cansancio
Wednesday, 9 November 2011
Weather
Thursday, 3 November 2011
Observación de paso
Sin embargo, es cierto que ellxs tampoco tienen miedo, porque esa discusión ya la tienen zanjada hace ratito. Y tampoco tienen miedo, porque han matado ya, y volverán a hacerlo cuantas veces sea necesario para detenernos. No les importa(mos). De ahí que a veces haya tanta rabia en las discusiones sobre qué tan convencidxs podemos estar de los usos políticos de la violencia, porque nos violentarán sin miramientos, y aquí nosotrxs debatiendo.
No deja de ser...
Sunday, 30 October 2011
FILSA
Habrá que hacer justicia por las propias manos.
Tuesday, 25 October 2011
Sunday, 23 October 2011
Coyunturas ¿pre-revolucionarias?
¿Qué más esperamos? ¿Qué otra cosa queremos? ¿A qué señal estamos aguardando? Nos hará falta mucho más Zivilcourage. Lo tuvimos el 4 de agosto, y hemos de seguir teniéndolo.
Friday, 21 October 2011
Gestos mortificatorios
Sor Juana Inés de la Cruz, "Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz", Obras completas tomo IV Comedias, sainetes y prosa, edición, introducción y notas de Alberto G. Salceda (México: Fondo de Cultura Económica, 1957), 446.
Tuesday, 18 October 2011
¿Jornadas de protesta?
Estas formas de violencia son siempre un riesgo. Tal vez el problema reside mucho más en el hecho de que no existe la posibilidad de traer la violencia a la dicusión de todxs, que en el ejercicio mismo de dicha violencia. No estoy enojado con lxs capuchas, no ahora al menos. Me angustia el pensar que hay una barrera efectiva entre quienes no nos encapuchamos (o no lo hemos hecho aún) y quienes lo hacen, porque no veo cómo tender puentes. Sé que no se trata de grupos separados, pero así se me aparecen en primera instancia. No toda violencia que dice ejercerse en contra de la autoridad es, per se, violencia revolucionaria o liberadora, y determinarlo no es (con mucho) un privilegio de 'lxs intelectuales'. Un problema aún sin resolver.
Monday, 17 October 2011
Sunday, 9 October 2011
Un 9 de agosto
¿Qué somos del Che? ¿Por qué seguimos pensando en el Che cuando pensamos en la izquierda, cuando pensamos en Latinoamérica, cuando pensamos en la revolución? No creo que el Che sea nuestro progenitor, ni nuestro guía, ni nuestro líder. No sé si me interesaría que lo fuese, no en todos lados se necesitan líderes, y a mí los mesías no me gustan. A él tampoco creo que le hayan gustado. Puede ser que él haya querido ser un compañero, o un cómplice, a pesar de los retazos leninistas que se le salieron en más de una ocasión. Como lector, a veces el Che quiso poner su respuesta antes que la pregunta. Quizás sea por ese 'error de lectura' que ya no nos acompaña, que su cuerpo se quedó en Bolivia el 9 de agosto de 1967. Un error que no le pesó sólo a él, aun cuando da la impresión que lo que importa, es que haya sido su error, y no un error que arrastró a muchos otros cuerpos que se quedaron en Bolivia el 9 de agosto y los días posteriores.
En estos momentos, en que no está el Che para mirarnos, habría que evitar insistentemente el hacerse la pregunta por quién tiene que ocupar su lugar. No se trata de seguir al Che, no lo creo, porque el Che está en Bolivia, en 1967, y ni siquiera a los bolivianos de 2011 les sirve andar siguiéndolo. Como sea, nosotros estamos a todos esos años de distancia, no hay lecciones que nos den los cadáveres por el hecho mismos de ser cadáveres. No hay lecciones que nos pueda dar el Che sólo por el hecho de ser el Che. Nada obliga a reconocernos en él, nada hace que sea obvia su lucha, que nuestra lucha sea su lucha. Nada hay en el Che que no tenga que haber en cada uno de nosotrxs ahora: él no es un superhéroe porque nosotrxs no tenemos por qué serlo, la revolución no la hacen los superhéroes, porque si es así, ¿cómo puede ser que estemos intentando hacerla nosotrxs, que no lo somos, que podemos quedarnos aquí, en un 9 de agosto de 2011, dejando nuestro cuerpo en Santiago de Chile?
No, el Che no está vivo. El problema es precisamente ese, que no lo está. Tal vez esa sea su fortaleza más grande, que no vivió para siempre, que se equivocó en leer, y asumió las consecuencias. Lo que nos queda, todavía, del Che es un recuerdo que anima la rabia, y eso me anima. El Che es nuestra Lady Gaga en la sierra, o tal vez no, tal vez sea como Marilyn Monroe, y Lady Gaga sea el Subcomandante Marcos. No importa. Ni Marilyn ni el Che están vivxs, ambxs dejaron sus cuerpos en otra parte. Hoy estamos en Santiago, y tal vez el mensaje que quiero dejar es este: ni aunque se levantase de 1967 podría el Che hacer lo que no hemos hecho hasta hoy. Su obra permanece incompleta mientras no seamos nosotrxs mismxs quienes empujemos nuestros cuerpos (y su cuerpo) más allá del 9 de agosto de 2011. La mirada incendiaria tiene que seguir siendo nuestra, la impaciencia y la constancia. ¿Qué horizonte hay en la fotografía de Korda? Mientras no sigamos en la lucha, nunca podremos saberlo. Quizás el Che tampoco lo sabe.
Saturday, 8 October 2011
Pop y política. Flashmob, pasacalle
Los meses no han pasado en vano. Se nos han desgastado las zapatillas, pero parece que no lo suficiente. La ocupación que llevamos ya en el cuerpo todavía nos exige más esfuerzos, a pesar de que hayamos andado la calle en otoño, iniverno, y primavera. Estamos todavía metidos en una movilización que no ha querido acabarse, saliendo ya de nuestro propio "invierno del descontento".
Vivimos días de movilización, y lo que se mueve no es sólo un grupo de estudiantes o una alianza de organizaciones con el objetivo de avanzar hacia la obtención de demandas específicas. Me parece que estamos atendiendo a algo que no puede categorizarse simplemente como 'movimiento social', aun cuando de eso tiene mucho. De alguna manera, la contigencia parece estar manifestándose como algo que sobrepasa muchos de los esquemas que tenemos para pensar nuestro contexto. La praxis misma de una política que, insumisamente, se ha desmarcado de los canales tradicionales de participación, parece denunciar que los repertorios con los hasta el momento contábamos no han bastado.
Una mirada a la pantalla: miles de zombies bailando frente a la Moneda. Miles de zombies que dejan de maniesto una imagen ambigua: los cadáveres de la educación neoliberal chilena, poniéndose de pie al ritmo de Michael Jackson; una masa de cuerpos maquillados y organizados para exponerse, para hacerse ver. La producción de una proyección conectada a la distancia con una figura de quien poco sabemos sobre sus simpatías o antipatías políticas, pero que es capaz de convocar de todos modos. Un ícono pop, devorado o algo por el estilo. Regurgitado sobre el césped pisoteado y lacrimogeneado. El olor que se levanta con el barrido de la mañana siguiente y que aprieta la garganta. MJ for public education. El baile como una sinécdoque de las deudas, de las demandas, de las propuestas, de los cadáveres que están detrás del movimiento. Es triste pensar que anticipásemos a Manuel Gutiérrez, que murió sin deudas, pero no por eso deja de ser un cadáver que nos tenga que importar. Me importa que nos importe, tanto como los potenciales cadáveres que están todavía en los colegios, esos cadáveres potenciales a los que se les quiere negar la condición de tal. Como sea, Manuel Gutiérrez no es nuestro mártir, y los pequeñísimos partidos de izquierda vanguardista hacen carteles con su imagen, pero del flashmob y de las huelgas de hambre, nada.
Una mirada a la calle: comparsa de pitbulls y otros animales. Piezas de utilería proliferando por una ciudad forzada a mirar a la masa. Paso al lado de Chín-chín tirapié, uno de los perros-pacos se acerca. Parece más humano que los que miran desde la vereda con sus escudos. parece más respetable, dentro de su animalidad. La seriedad enojosa de la izquierda, ¿se resquebraja? El movimiento ocupa la calle, pone algo de desorden. Marchar ya es algo más que marchar, porque se trata de transformar la calle. Una acción performática que es, a su manera, performativa. En el escenario (¿pasarela?) que es la calle, estamos convocando la visceralidad propia de la política que sabemos hacer. Un monigote de Lavín, pancartas de Evelyn Matthei sodomizando al Gabinete, Zalaquett como una mosca, una constitución gigante con guillotina para el 14 de julio. La calle se vuelve el lugar de una escenificación política que, en algunos casos, pareciera querer operar miméticamente: quemar el guanaco de cartón y el de metal, pero se quema el de cartón porque el de metal está demasiado presente, a pesar de la masa. Es una procesión que oscila entre la metáfora de un deseo político y la actuación de una literalidad.
Algo se ha estado (re)constituyendo en los últimos meses. Hemos estado tramando algo, a veces demasiado separados. Una convicción que quisiera ofrecer a la discusión sería la siguiente: el espacio de la política es un espacio de decisiones que importan. Otra apreciación: las decisiones en política nunca son suficientes. Entonces, si pienso en las relaciones entre pop y política, creo que me son ineludibles tanto la necesidad como la insuficiencia de un pasacalle y de un flashmob. En un campo de disputa como el que estamos enfrentando, cada arma es necesaria y cada arma es insuficiente. Cierto, podremos hacer barricadas, podremos hacer videos para subir a Youtube, podremos tener asambleas de cuatro horas, podremos hacer una huelga de hambre, podremos ser clásicos, ser pop, ser vintage. Podremos ser muchas cosas muy políticas todas. Y sin embargo, una marcha no es un movimiento, aunque sea moverse en una dirección. Una barricada es incendiaria, y estamos en tiempos en que prenderle fuego a la institucionalidad está convocando miedos que me entusiasman y me ponen ansioso. Un flashmob, con todas las acusaciones de frivolidad, es una plataforma que no tiene a la frivolidad como propiedad esencial o inherente, sino que otorga la posibilidad de articular una imaginación que infiltra espacios del poder. Un pasacalle pone en evidencia las fobas al espacio público que nos han querido hacer asimilar.
Esperanza y preocupación. No obstante el optimismo de la voluntad, lo pop no es un aliado irrestricto. Muere Camiroaga, y no sale un solo segudo su video de apoyo a los estudiantes. Renuncia un general asesino con todas sus condecoraciones. Recién empezamos a hacer que se termine la transición, recién. Los ochente ya salieron en la tele. Los noventa están empezando a saler en/de la calle.