Saturday, 30 March 2013

Notas para una discusión de clase, feminismo y disidencia sexual

Debo comenzar con una digresión (pero difícilmente puede juzgarse como tal una digresión que se instala antes de haber fijado una ruta). En las breves pero lúcidas páginas iniciales de La formación de la clase obrera inglesa EP Thompson es enfático en señalar las relaciones entre experiencia y conciencia de clase. Lección más importante: no podemos desligar las 'relaciones objetivas socialmente determinadas' de las vías en que esas relaciones se procesas, de las formas en que 'lo dado' deja de ser tal y comienza a ser parte del mundo significativo. Todo esto viene a señalar una premisa que Thompson no descubrió, pero que sí ayudó a reinstalar en el seno de la discplina historiográfica y del marxismo: la clase sólo existe en la medida que se construye a sí misma de forma relacional respecto de la formación de otras clases. (Que esto ya se encontraba en las anotaciones de Marx en El 18 de Brumario... puede argumentarse más o menos convincentemente, y no estoy ahora en disposición de tomar al respecto partido; más me interesa subrayar la claridad con la que Thompson nos recuerda un punto asaz obvio, pero como toda obviedad tiene el talento de ocultarse si es que no se la considera lo suficiente). Partir, entonces, de la clase, no como un dato, sino como una pregunta cuyo esclarecimiento es ya parte de su propio proceso histórico. 

Comienzo. Recientemente (casi ayer) apareció un artículo de Joaquín Romero, compañero de La Alzada, sobre disidencia sexual y acción política. Dispensando del examen de las apreciaciones más ostensiblemente dirigidas al campo libertario, me interesa esbozar un argumento que espero contribuya al debate. La intuición que querría desempacar es la siguiente: la afirmación de que es necesaria la inserción política de la disidencia sexual dentro del horizonte de la superación de la sociedad de clases (sostener, por ende, que es menester un vínculo entre la construcción de poder popular –un término que empaqueta dimensiones que ameritan su propia discusión y la transformación de la sexualidad) nos otorga sólo una parte de la ecuación, y puede que ni siquiera la parte cuyo esclarecimiento sea el que más necesitamos, sin perjuicio de los aciertos que esta afirmación pueda tener (y que, de hecho, tiene).

Pero hay una incompletitud en la intuición anterior. ¿Cuál es/son/sería-n esa/s otra/s parte/s de la ecuacióin que no estamos viendo? Taquigráficamente: la formación de conciencia de clase. Que este es un problema cuya entidad y consecuencias exceden los límites de la política sexual me parece fuera de discusión, y me quedaré en apuntar una o dos cosas más acá de esos límites. Me temo que aun hoy sólo tenemos un conocimiento de la construcción de conciencia clasista que replica el mismo estado actual de despliegue de la clase trabajadora: vocabularios inciertos, dispersión, intereses contrapuestos y articulación fragmentada, discontinua. Dolora constatación en que los contornos de la cosa parecen calcarse en aquellos del conocimiento de la cosa. 

Si hemos de apostar por la inserción de la disidencia sexual en las luchas de campo popular por liberarse, con todo lo complejo que esto es, no podemos escamotear una cuestión de orden estratégico: la inserción factual o eventual que les disidentes sexuales tenemos en aquellos sitios, instituciones, acontecimientos e instancias organizativas en las que nuestra experiencia múltiple del mundo se procesa. Y creo que aquí el panorama es menos alentador de lo que el artículo de Joaquín Romero parece querer sugerir. Porque si concedemos que es en la educación formal en donde hoy más fuerte se produce algo así como la conciencia de clase, entonces existe un segmento importante de les nuestres que están de facto fuera de esos circuitos. Les trans no han sido invitades al baile, y esa es sólo una muestra –limitada pero acuciante de las complicaciones. Un segundo escollo es el hecho de que, aun quienes participan de las instancias de despliegue y construcción de conciencia clasista, lo hacen en su mayoría de forma solapada, con desconfianza o desinterés. 

Lo cierto es que la violencia simbólica y física –tan presente en la propia clase trabajadora como producto y testimonio de sus sistemática dominación la que, a mi juicio, produce una recusación de la adscripción clasista. El goce de la propia sexualidad aparece contrapuesto a ese mundo (que desde una perspectiva revolucionaria aparece como condición de posibilidad de un proyecto emancipatorio general), dislocado de él y ubicado en el consumo, la música pop, la frivolidad y la socialización endogámica/ghettoizada o bien dispuesta a ocultar la ostensibilidad del deseo. Aquí se signa, también, la tragedia tan propia de un segmento  generacional que es el que hoy nos encontramos esparcidos por la lucha estudiantil, aquella del asumir como propia y cercana a una fracción de la industria cultural primermundista como estrategia de refugio, de búsqueda de un sitio desde donde habitar una cierta melancolía que –indirecta y refractada remitía y remite al despojo que expresaron en su momento bandas como New Order, The Smiths, Pulp o Radiohead, sólo por dar algunas pistas y no hacer una lista tan injusta como incompleta. Que hoy esta tragedia y esta dislocación tenga sus coordenadas en otras latitudes (a veces, más acá hacia el sur) es más un cambio de accidente que de substancia, pues el desgarro sigue siendo, en general, el mismo: el no hallarse –cuando mucho, no hallarse del todo en el conjunto de experiencias que conforman el proceso de constitución misma de la clase trabajadora, mundo popular o como quiera llamársele.

En definitiva, no es tan fácil ni tan clara la inserción que se busca y se necesita. Sin una visión de cómo construir (e intervenir en) los mecanismos de formación de conciencia de clases, nos quedaremos con las manos vacías. Tal y como están las cosas, quienes nos hemos unido a la lucha en una perspectiva que el mundo libertario (¡o aun la izquierda!) pueda considerar afín no dejaremos de ser algunes, meras individualidad sólo casualmente aglutinadas. Aquí el análisis político se revela a sí mismo en una operación cuya etimología se metaforiza, pues implica reconstruir lo actual restituyéndole la dispersión que lo compone,  para efectuar recién en ese instante la alquimia de las preguntas (y las respuestas).

Friday, 29 March 2013

29.03

¿Coincidencia en las pasiones? Hoy se alinean los asesinatos de los hermanos Vergara Toledo y de Nattino, Guerrero y Parada. Acaso se dramatiza más en este fin de semana 'santo', porque son el cuerpo místico que a muchos nos da la unión más allá de la cercanía terrenal; son el cuerpo que se levantará infinitamente tras esa primera caída (porque ya esa caída fue un levantamiento).

Sunday, 17 March 2013

De 'Adiós a mamá'.

"¿Por qué tienes que mirar a la gente de esa manera como si ellos tuvieran la culpa de algo? Trata de confundirte entre ellos, de hablar y moverte como ellos, de olvidar y ser ellos, y si no puedes, óyeme, disfruta de tu soledad, la nostalgia también puede ser una especie de consuelo, un dolor dulce, una forma de ver las cosas y hasta de disfrutarlas".

"Oye: la nostalgia también puede ser una especia de consuelo, un dolor dulce, una forma de ver las cosas y hasta disfrutarlas. Nuestro triunfo está en resistir. Nuestra venganza está en sobrevivirnos"

- Reinaldo Arenas

Sunday, 10 March 2013

De Kafka

Ich schreibe anders als ich rede, ich rede anders als ich denke, ich denke anders als ich denken soll und so geht es weiter bis ins tiefste Dunkel

"Escribo distinto de como hablo, hablo distinto de como pienso, pienso distinto de como debo pensar y así continúa hasta la más profunda obscuridad".

Thursday, 7 March 2013

Palabra aprendida hoy: inmarcesible.

Tuesday, 5 March 2013

Muerte de Chávez

Chávez, al igual que Castro (guardando, aun cuando sea imposible, las diferencias) confronta a las muchas izquierdas con el problema más difícil: llegado el momento, la política no es otra cosa que ensuciarse, y no hay revolución que pueda intentar triunfar -que a veces, en Latinoamérica, no es otra cosa que sobrevivir- sin mancharse las manos.

Sunday, 3 March 2013

Quien muere en tortura (in memoriam Daniel Zamudio et al.)

(Parece oportunista sumarse a los textos que se han publicado desde ayer, pero hay una diferencia entre los imperativos éticos y el oportunismo. Callar, a veces, es la peor forma de volver a perpetrar el crimen, aun si se siente que la palabra no ha dado en el blanco)

Quien muere en tortura no muere para siempre. O, lo que es casi lo mismo, no termina nunca de morir. La tortura juega a una partida perversa: hacer parecer que la muerte no llegará nunca toda vez que prolonga para siempre el instante del dolor. Simultáneamente, quien muere en tortura no muere mientras la tortura siga existiendo. "No hay en el mundo un pobre tipo linchado, un pobre hombre torturado, en quien no sea yo asesinado y humillado". 

Si algo me llama la atención de las reflexiones sobre la muerte de Daniel Zamudio es la lucidez que portan. No sólo porque hagan una crítica a la Ley Anti-discriminación y sus carencias (que saltan a la vista y que parecen tan burdas que se siente uno por un momento tentado de no tener que glosarlas, sólo para constatar un segundo después que a ninguno de los políticos lagrimeros que la promulgó le parece en lo absoluto relevante o justificado el pensar dos veces antes de redactar una ley que significa un paso para adelante y dos para atrás), sino porque destacan que el dolor que sentimos como lesbianas, trans, colas y no-heterosexuales en general es un dolor -y una rabia- que excede con mucho la figura de Zamudio. El legado de esta muerte en tortura es precisamente que nadie ha dejado de morir y nadie ha dejado de dolerse por el hecho de que un pedazo de papel haya sido mediáticamente bautizado con un nombre que portaba ya una historia infame. Contra todo optimismo, seguimos cargando con muertes ininteligibles.

Acaso lo más triste sea constatar que, para algunos, es todavía necesario fundar la comunidad sobre la sangre derramada. Los cadáveres sirven para recordar, pero el recuerdo de unos escribe la memoria borrando con el codo la muertes de otres. Me da miedo pensar que vaya a ocurrir algo que ya está pasando: los mártires buenos son blanquitos, lindos y gay. El resto, a morderse la lengua, a ubicarse, a no ser faltas de respeto. 

Pero no, la sangre ni lava ni cura la herida; tampoco evita que las cicatrices se borren. En este país aprendimos demasiado bien la lección del olvido. Y sin embargo, cuando menos lo esperemos, algo o alguien hablará por nosotres, alguien reclamará como exlcusivo el recuerdo de Zamudio, y entonces tendremos que replicar: "quien muere en tortura no muere para siempre". Habrá que negarse a la propiedad privada de los muertos, y no para colectivizar eso que es inexpropiable en la muerte de cada uno, sino para hacer común el dolor y la rabia que no porta nombre alguno; la impersonalidad de esta muerte contra toda justicia. La frase "todos somos Daniel Zamudio" sólo tendrá sentido si asumimos esta deuda y esta responsabilidad, si pensamos "todos podremos ser Daniel Zamudio", y, sobre todo, como ya se dice por ahí, si asumimos también la frase "todos matamos a Daniel Zamudio".

"QUIEN MUERE EN TORTURA
NO TIENE SINO DOS CAMINOS
1. insepulto estar en todas partes o
2. canjear su casa por una foto"
(Eugenio Dittborn)

Monday, 11 February 2013

"Una noticia de muerte" Walter Benjamin

Me gusta haber tenido cinco años. Una noche, mientras estaba en la cama, apareció mi padre. Vino a decirme buenas noches. Fue, quizás, medio en contra de su voluntad que me dio la noticia de la muerte de un primo. Había sido un hombre mayor, con el que estaba poco familiarizado. Mi padre cubrió la noticia con detalles. No comprendí todo de su relato. En lugar de eso, en esa noche me impresioné de mi habitación, como si hubiese sabido que algún día iba a tener que volver a estarlo. Había madurado hace tiempo cuando escuché que el primo había muerto de sífilis. Mi padre había entrado para no estar solo. Visitaba, sin embargo, mi cuarto, no a mí. Ambos estaban sin necesidad de un confidente.

Thursday, 31 January 2013

Yo realmente ignoro si es que alguien lee este blog, pero me gusta que persista sin mayores cambios. Puede que sea una de las poquísimas cosas con las que he sido constante -hasta majadero-. Algo hay de seductor en este detritus que son los posts acumulados en la arqueología del ciberespacio.

Monday, 7 January 2013

Sueños de la razón

Nuestro Facundo se escribe como la barbarie de los civilizados. Y no se mata a los hombres impunemente y las ideas se quedaron a medio camino en su pretendida inmortalidad. Hay ideas que ahora nos están haciendo el genocidio.

Friday, 4 January 2013

Mano-tinta

Resistir por medio de los aracaísmo, "la pasión por estarout". Parece que eso es el escribir a mano-tinta. Un gesto que reconoce, ya no es proceso de su obsolescencia, su devenir hacia lo superado, sino su inadecuación con la contemporaneidad como algoya acontecido. Resulta inevitable no verse atrapado, de manera refractada, en esta disonancia técnica. El 'deterioro', el 'estar-pasado-de-moda' de este mecanismo es también -o, hay que decirlo, es especialmente- la obsolescencia de la escritura que en la tinta se plasma. 

Si la escritura no es capaz (¿todavía?) de escapar a las tensiones constitutivas de todo sistema de inscripción y registro, queda por hacerse aún la pregunta por la manera particular en que se injerta la escritura manual en aquella polaridad del registro: la temporalidad inmediata de lo acontecido, que, por el hecho mismo de acontecer se transforma en pasado; y la apertura forzada por el registro, que arroja lo registrado hacia el futuro. Nada asegura continuidad alguna entre la cristaliazción de lo ocurrido -su 'fosilización'- y la dinamización -incierta- de lo que se transmite. ¿Cómo ha acogido la escritura-tinta esta tensión? ¿Es posible llegar a pensar que lo ha hecho con las mismas características desde que la escritura discurre por el planeta en sus más variados tintes y papeles?

Dentro de tal escenario, adscribir un carácter de suyo residual al escribir manualmente implicaría traicionar la historicidad inserta en el centro mismo de la tecnología escrituraria, ignorar la lucha de las temporalidades que fungen como condición a la vez que como efecto de ciertas formas de conciencia (histórica).

Monday, 24 December 2012

Desubicación

No importa cuanto se nueble truene llueva, jamás habremos de estar a tono con la parafernalia navideña. Todos los diluvios no lograrán borrar la sonrisa despectiva de los camiones de Coca-Cola. (Y lo triste es que hay mucho de qué reirse, y lo sabemos, y no hacemos como si acá los pinos nos sobraran para estas cosas, cuando en realidad es para otra cosa que sobran).
Verano tempestuoso e intempestivo.

Versos

El agua devuelve
lo que no le pertenece,

Alicia Genovese, Aguas

la brisa no es el viento sobre las cosas
es algo que mueve el vacío.

Nadia Prado, [J]

Wednesday, 19 December 2012

Tan injusto como pensar que esta lluvia es un castigo sería el pensar que nos merecemos esta lluvia.

Casi verano

Esta lluvia debería llevarnos a todos. No se trata de lavar pecados, de volver a un estado anterior a toda miseria. Si de algo nos podría servir el ahogarnos ahora sería precisamente el empezar en otro lado todas las tareas que tenemos pendientes. La desadecuación que presupone esta lluvia abre una ventana dubitativa; es la ambigüedad que conlleva la palabra "tiempo" en castellano, que oscila entre clima y cronología. Hoy nos ataca un tiempo raro, un "mal tiempo" atascado entre las temporadas. ¿Podría la lluvia presagiar un clivaje, un traspaso, una alquimia?

Sunday, 9 December 2012

Sobre 'De-mente'

No se trata, en propiedad, de una obra de teatro del tipo que suela gatillar la escritura. Si me preguntan por qué hablar de De-mente y no de otra pieza en el expansivo -y muchas veces excesivamente centrífugo- panorama teatral de Santiago, pues, no sabría muy bien cómo justificarme. De alguna manera, siento todavía la obligación de hacer frente a la demanda que pide las credenciales del material; esa forma de entender la crítica en el eje de la absolución y la condena. 

Una invitación sin más formalidad que la notifiación virtual me lleva al auditórium del Liceo Lastarria a ver la obra del Grupo de Teatro. No tengo muy claro qué esperar ni qué me ha llevado acá. Hay, cierto, un ejercicio de esa solidaridad que se traduce en 'apañamiento', prestarse ropa entre personas que se ha conocido en otros espacios para cosas que exceden las tareas que llevaron al compañerismo en un primer lugar. Dicho de otro modo: no estaría aquí si no es por los chicos de Las Putas Babilónicas. 

Leída con detención, De-mente es una obra que no tendría por qué llamar mi atención más allá de este hecho al parecer tangencial, como es el motivo que me pone en condición de espectador. Pero debiera ser esa misma detención la que resaltaría los elementos cruciales y constitutivos que hacen de esta una obra que puede tener un cierto valor personal. Bruscamente, salta a la vista la tremenda rigidez de los recursos expresivos de la puesta en escena, lo que no hace sino inscribir con mayor claridad a De-mente en el lugar que se espera: teatro escolar. 

La improvisación algo tosca y el desarrollo textual de alcance débil en lo que a estructura se refiere se enmarcan en las convenciones de un género que sobre-acentúa su permeabilidad a y diálogo con los sucesos más contemporáneos. La naturaleza de sketch de la pieza hunde a De-mente en lo más hondo de la contingencia, pues el humor que aparentemente moviliza la trama debe estar por necesidad ligado al chiste de fácil comprensión, al comentario ágil y preciso. 

Por cierto, este spirito giocoso depende sin lugar a dudas de los chicos de Las Putas. Tanto la acutessa humorística como la estereotipación de los personajes me provocan risas cómplices a la vez que sugestivas. En la escenificación burlesca acontece un amariconamiento rabioso y lúdico que no puede sino ser un acto de osadía en el contexto en que ocurre. Si ello ocurre gracias a  o no obstante el hecho de que se trata de un momento ficcional -y, por tanto, si es que requiere una eventual discusión sobre el carácter y alcance de la transgresión que implica- es algo que no logro todavía elucidar. 

En el momento mismo de la función me ocurre lo siguiente: situada dentro de la obra misma, la actuación de Las Putas me devuelve la imagen de una falta. No la falta de algo cuya posesión fue efectiva, sino la negatividad punzante de lo nunca-tenido. Su presencia ahí me sugiere (¿alegóricamente?) la experiencia de un adolescente que no existió, pero cuya existencia se me vuelve un deseo angustioso por la presencia desenfada que tengo en frente. Reflexionar con profundidad sobre tal o cual aspecto estético o político de De-mente amenaza esta intuición. Entonces, violento y todo, acaso sea mejor detener un pensamiento que pone en riesgo esta fragilidad, que dejar que se apisone una experiencia en nombre de la 'crítica'.

Friday, 30 November 2012

Tiempo para

Retomar la escritura -en general y en este espacio-. No deja de asediarme el sentimiento de culpa de no-hacerme-el-tiempo. Me encuentro constantemente en un estado de falla ética por no luchar contra esa reducción del tiempo que imponen los ritmos del trabajo. Más todavía por el hecho de que no estoy sometido a esos regímenes de trabajo que obstruyen casi toda posibilidad de escape, que han diseñado las rutas de emergencia de manera tal de llevar a cualquier lugar que no sea la puesta en pausa de los ritmos cotidianos de la vida. 
Parecido me ocurre con la lectura, pero nunca a tal grado. Siempre logro encontrar un trayecto en el cual tengo la oportunidad de arrancarle unas páginas a las responsabilidades burocráticas. Que no me pase lo mismo con la escritura me intranquiliza, y el hecho de que tal desasosiego no llegue, tampoco, al punto de quitarme el sueño no deja de ubicarme en una zona incómoda. Ni tan devoto como para forzarme a la auto-disciplina ni lo suficientemente afectado como para descolocarme. 
Quizás sea una auto-percepción de insuficiencia una de las claves dentro de todo esto.

Thursday, 1 November 2012

Tendremos que aprender a hacer otra cosa con nuestra crueldad.

Sunday, 14 October 2012

No tener más alternativa que cuerpos imposibles e inexactos.