Sunday, 14 December 2014

niuna resiliencia

No creo que ser malo para lidiar con la frustración, sino con ciertas cosas que fracasan. Ejemplo: la comida del viernes, que fue un fiasco según las expectativas que tenía. Todos estos años y sigo sintiéndome vulnerable cuando la vida social se resquebraja en lo más mínimo.

Friday, 12 December 2014

Desafíos absurdos

Estuve de viaje hace poco, en Sydney. Me llamó mucho la atención la comida, y no sé si será el aburguesamiento o qué, pero hace mucho que no disfrutaba tanto el salir a comer. Poner atención a cada detalle de los platos, intentando pensar cómo es que se arma esa reducción que acompaña un souflée o la ciencia detrás de un postre que un merengue-no-tan-merengue. Así que me compré un libro de cocina vegetariana que pillé medio en oferta (porque todo allá es caro): Plenty more, de Yotam Ottolenghi. Es un chef que sigo hace un tiempo, porque subía/sube recetas vegetarianas a The Guardian. Aun si ya no leo tanto el diario, encontraba fantástico que alguien se preocupara de quienes no comemos carne e hiciera algunas propuestas que permitieran salir de los mismos guisos de siempre. Como soy ridícula, he estado invitando gente a comer a la casa sólo para probar recetas. Me siento terrible, porque no puedo cocinar sin estar mirando el libro una y otra vez. Soy pésimo para las proporciones y las medidas, a pesar de que en ciertos platos eso llega a ser crucial. Mi desafío -en mi mente, claro- es pasar por todas las recetas del libro que se puedan hacer con ingredientes ubicables acá. Llevo una, que salió relativamente bien. Hoy pretendo probar dos más. Que la Guadalupe me ampare.

Thursday, 11 December 2014

(De Marguerite Yourcenar)

Cuando el silencio se instala dentro de una casa, es muy difícil hacerlo salir; cuanto más importante es una cosa, más parece que queremos callarla. Parece como si se tratara de una materia congelada, cada vez más dura y masiva: la vida continúa por debajo, sólo que no se la oye.
Alexis o el tratado del inútil combate

Monday, 10 November 2014

Espiar

¿Cómo no querer habitar ciertas formas de anonimato? Mirar en la calle, seguir con la vista a alguien de cuya vida todo se desconoce salvo las señas visibles que dan paso a la especulación (el paso más rápido, la mirada distraída, la concentración en un apunte, la conversación despreocupada de un día de trabajo/estudio que ya concluyó). O al revés: el placer de verse asaltado por quien hace una pregunta tras la cortina, arrojando aquello que no se podría -o no se querría- decir de forma directa, sin importar las confianzas.

Sunday, 9 November 2014

Volver sobre los versos de Stella Díaz Varín: "uno le llama casa a quien lo contiene". ¿Cuántas casas puedo llegar a ser?

Thursday, 30 October 2014

Contar la vida

Contrario a lo que puede pensarse como primera impresión, me gusta mucho escuchar. Usualmente cedo al ímpetu de interrumpir en medio de la frase con acotaciones, glosas o derivas sin relación aparente con el tema, y me gusta cuando otros hacen lo mismo conmigo (me molesta la gente que no me interrumpe o no se deja interrumpir). De ahí mi fascinación con el teléfono: no medir el flujo de la conversación por nada que no sea la voz, recaer en el habla y sus inflexiones para saber hacia dónde moverse.

Estos últimos días (últimas semanas, si soy exacto) he tenido la oportunidad de escuchar-y-contar en circunstancias que no me imaginaba. No comprendo bien de dónde viene la confianza y menos aún siento que sea merecida. Se lo repetí de mil formas imaginables a un amigo: vivo en la permenente deuda y en la inseguridad de no haber hecho lo suficiente por las personas que me importan. Me funciona como regla de vida, pero no puedo imponerle esa ética al resto.

Llegado el momento no puedo hacer más que callar y ejercitar la paciencia de la escucha. En momentos así -de confesión o de desahogo- ambas personas se exponen, aun si estamos acostumbrados a pensar sólo quien habla realiza una apertura. Por el contrario, todas estas veces que me he sentado a conversar me siento expuesto, como si quien tengo al frente estuviera examinándome mediante ese gesto de intimidad compartida. "Esto tengo que contarte, te hago responsable por ello". No sé si quienes hablan conmigo están al tanto del valor que le asigno a sus historias-vidas. Cada vez que ocurre con alguien ese momento testimonial veo transmutarse las cosas, unificándolas. Ya no puedo separar a la persona de lo que me ha contado de sí misma, de esa experiencia que se ha entramado en mi propio cúmulo (porque es así como las nubes: una condensación de todo tipo de materias) de experiencias.

¿Cómo he de responder (¿corresponder?) a esta acción? Repito siempre lo mismo, ahora que me doy cuenta. Me anudo en el resto, como siento que ellos se han anudado en mí. Ahí reside una amistad, en el vínculo como metáfora y como realidad. Amarrarse a tal punto que algunos movimientos ineludiblemente tocan al otro, obligan a pensar en cómo atravesar un sitio conjuntamente. De ahí que los quiebres impliquen empezar a moverse -de súbito, a veces- en un espacio ajeno, que se siente vacío por fuerza de carecer de otros nudos. ¿Qué ocurrirá ahora que ya ciertas distancias se han estrechado, puede que irreversiblemente, con tal de no provocar ahogos y sofoques?

Sunday, 19 October 2014

Me ahogaré en este mar de libros. Compra compulsiva, difícil decir otra cosa. O tal vez no: lo similar llama a lo similar. No se trata del coleccionismo como principio general (hay harto de eso también, la bibliofilia de las primera ediciones, por ejemplo, que me hizo lanzarme en picada sobre un libro tardío de Gombrowicz), sino del colmar muebles sin planificación alguna.

Thursday, 2 October 2014

Nada de lo irresuelto se va realmente. Puede desplazarse, puede demorarse, pero eventualmente volverá, aun cuando sea sólo para confirmar nuestra incapacidad para definir qué es lo pendiente (a pesar de que la resolución, difícil de determinar, pudiera llegar a ser una cuestión sencilla).
Will you still miss me
when you find out?


Tuesday, 23 September 2014

Una dislocación

Acabo de recibir algo que me obligó a volver sobre esta cita de Ronell. Y yo sé que despotrico siempre contra los francesismos, pero me siento partido e inmovilizado por esa idea que se dibuja en la reflexión al pasar: "The responsible being is one who thinks they've never been responsible enough, they've never taken care enough of the Other" [El ser responsable es uno que piensa que nunca ha sido lo suficientemente responsable, que nunca ha cuidado lo suficiente del Otro].

Friday, 19 September 2014

(De los diarios de Susan Sontag)

When you stop reading and put down the book, you mark the page so you can continue at exactly the same point when you pick the book up again another time. Similarly, when you are making love and stop for a moment (to pee, to take off your clothes) you must notice exactly where you were so that you can resume at that exact point a moment later. And then you must watch very carefully to see if it works, because sometimes—after even the slightest break— it is necessary to begin all over again at the beggining. 

Short cut: don't call sex sex. Call it an investigation (not an experience, not a demonstration of love) into the body of the other person. Each time one learns one new thing. 

[Cuando paras de leer y dejas el libro, marcas la páginas para poder continuar exactamente en el mismo punto cuando retomas el libro en otro momento. De forma similar, cuando estás haciendo el amor y paras por un momento (para mear, para sacarte la ropa) debes notar exactamente dónde estabas para poder retomar en ese punto exacto un momento después. Y entonces debes mirar muy cuidadosamente para ver si funciona, porque a veces –incluso después de la pausa más leve– es necesario empezar todo de nuevo desde el principio. 

Atajo: no llamar sexo al sexo. Llamarlo una investigación (no una experiencia, no una demostración de amor) en el cuerpo de otra persona. Cada vez se aprende una cosa nueva].

Wednesday, 10 September 2014

Compulsión de repetición

¿Por qué mantener ciertos gestos en el tiempo? Sea la escritura manual, en las varias libretas que ya se desperdigan por esta pieza, o en este otro cuaderno, hay una persistencia que se resiste a ser pensada como mero hábito. Lo que en un principio pareció ser una apuesta por entablar comunicación -con quien fuese-, ahora se transformó en otro monólogo; una extensión de las libretas y cuadernos que reconoce otra linealidad. Una potencialmente infinita, que no debe lidiar con los los saltos de página, la confusión en las entradas o los cambios de soporte. Cada transformación de este espacio opera la simultaneidad en el cambio de registro. Y aun en la escritura me veo forzado a comprender las cosas de otra manera, porque la atención al 'contenido' es lo único que -en principio- marca las diferencias entre un momento y otro de mi vida (en oposición a los trazos y tintas que, indefectiblemente, acusan recibo de lo que pasa a la vez dentro y fuera de los cuadernos).

Tuesday, 26 August 2014

"Me niego rotundamente a seguir con los círculos. Los círculos y yo tenemos una relación puramente estática. Ellos se parecen a mi no en la forma, sino en el vacío. Ellos mentan mi nombre para reirse en sus reuniones, y beben hasta que la lengua se les pone lacia y miran mi rostro esperando la mueca de antaño".
RO

Unirse en la forma o por medio de ella. Pensar en las formas en lo que tienen de vinculación, en vez de circunscribirlas a un gesto de contención. De ahí que los nexos sean también un medio de anexarse (sinonimia que no se puede escapar: medio, modo, forma) o incorporarse en aquello que puede haber de común. Nos cabe la responsabilidad, hoy, de inventar aquellas formas que juntan como modo de resistir lo centrífugo que se sobreimpone a nuestra propia cotidianeidad.

¿Un círculo es una forma de reposo? ¿Será ahí en donde reside su diferencia con la espiral, en su movimiento?

Monday, 11 August 2014

Infancias (transicionales)

I
Extraña relación con el "Día del niño". En muchos momentos siento que no la nostalgia que ataca a todo el mundo pasa de largo conmigo. Crecer no ha sido, a fin de cuentas, tan terrible. O, más bien, en el contraluz de las cosas que fueron quedando atrás la situación actual (ese momento de tránsito, el lugar intermedio entre la juventud que se repite y la adultez que se elude a toda costa, con los mayores esfuerzos posibles y no poca dosis de pánico) adquiere otro contorno.

Se mezclan las imágenes, por eso la infancia-memoria funciona por yuxtaposición. ¿Qué importancia puede tener la coherencia narrativa a los ocho años, cuando se es aún muy pequeño como para asistir a funerales pero ya lo suficientemente grande como para estar informado de la muerte familiar? De alguna forma, la secuencia es menos importante que la simultaneidad, el montaje tiene un valor completamente derivado porque no se juega nada en la coherencia de un relato sobre la niñez.

Recolecto algunos trozos, no por afán de fragmentación, sino casi todo lo contrario. Quiero dar un tipo de testimonio, y sólo logro armarme escenas en virtud de lugares (las plazas cerca de la casa, el recorrido de la 333 hacia Maipú en los veranos, los intentos repetitivos por ver el mar camino a playa) y olores (pastelera, cemento mojado, cáscaras cítricas sobre la estufa a parafina), a veces objetos (juguetes compartidos en un cesto de mimbre, los primeros libros, el primer -y casi único- cambio de cama).

II
Difícil hablar de nostalgia cuando pienso en la niñez. Por cada instante que asocio con el refugio cálido de la nostalgia se me aparece aquello que permite recordar de esta forma. Soy de ese lote que creció en la transición, muy chicos para hablar de primera mano de la dictadura y demasiado grandes como para no tenerla rondando de alguna forma (por eso es que el testimonio se me dificulta; llegamos muy tarde y muy temprano a la vez, y eso es lo que se le prohíbe a cualquier testigo: no haber estado ahí).

En mi caso, las fechas parecen alinearse de manera ominosa. Me cuesta pensar "como niño" más allá de ese inicio del fin de la transición (uno de los muchos) que fue la detención de Pinochet, el 98. Y, a la vez, otro hito más, las movilizaciones de 2011, vienen a disputar nuevamente el derecho a pronunciar por muerta la política de los noventa. Por lo mismo es difícil, una vez más, la nostalgia. ¿Cómo se puede querer volver al hogar de una época que representa todo lo que aparece hoy como repudiable? Y, al mismo tiempo, ¿cómo habría transcurrido esa infancia sin la tele infantil elusiva (Cachureos, monos japoneses de todo tipo, amagues de programación educativa), sin la ignorancia de las coyunturas políticas, sin el espejismo de la economía rozagante del chorreo (la riqueza tan cerca para quienes todavía no sabían cómo olvidar que eran pobres)?

Nos encontramos transicionando justamente por no tener casa a la que volver. Ya es muy tarde como para desear esa restitución: Sailor Moon sacó un nuevo ciclo y es eso, al parecer, lo que renueva los entusiasmos por ver el anterior. Pero ahora todo está más condensado, los tiempos ya no son los mismos como para ver una pelea expandida a lo largo de dos semanas; la urgencia pone un acento incómodo en el pasado. Yo no quiero volver a ser el mismo de antes antes ni mucho menos el de hasta hace poco.

La tarea del traductor

El placer de traducir el mismo fragmento una y otra vez, al punto en que se logra memorizar el fraseo, pero luego la memoria misma recuerda los intentos previos por buscar traslaciones, y cada iteración viene a variar un detalle: comas en otra secuencia, las sintaxis más o menos enrevesadas, un adjetivo menos castizo para acusar la situación desplazada del texto.

Tuesday, 5 August 2014

Cansancio de hacer una clase que ni siquiera dura todo lo que una está acostumbra que duren las clases. Y no sé cómo se me ocurre la estupidez de mezclar tantos textos.

Monday, 28 July 2014

Novedades bibliográficas

Pillé una edición barata (por decirlo de una forma) de las obras completas de Karl Blossfeldt y siento que quiero puro escanearlo y subir todo. Benjamin, apiádate de mi reproductibilidad técnica.

Friday, 18 July 2014

Cocinar para les amigues

No sé si cocinar me gusta sólo porque es un preludio a la comida (de la misma manera que, a veces, leer es el preludio de la escritura, o viceversa). En ocasiones un sandwich -esa comida que "debiera" sacarla a una de apuro- demanda una atención inesperada sólo por poner un ingrediente más, casi como un acto de vanidad. Pienso que así debe sentirse (pienso, porque se trata de algo completamente por fuera de esa automatización de lo cotidiano) el estar un poco atrasado y parar de todos modos una vez adicional para mirarse al espejo y maquillarse, o hacerlo en el metro camino a estudiar antes del cierre de semestre: atender a los detalles que contradicen el dictado de la necesidad/utilidad.

Pero quizás el pintarse no sea la mejor analogía, porque el goce más grande me viene de cocinar para el resto, sin importar de cuántas personas se trate. Hay algo en el disfrute simultáneo que separa, para mí, a la cocina de esas otras actividades para desatar los sentidos. Puede que también se trate de lo que, a lo largo del tiempo, he podido intuir como un componente feminista (hasta me da pudor decirlo así) en el preparar comida para otres.

Si el aprender a cocinar estuvo marcado por la urgencia, la cantidad por sobre la calidad y, además, las condiciones del apuro que sólo ponían presión para que el agua hirviera más rápido (en definitiva, todos los aspectos opresivos y, por qué no decirlos, autoritarios), ahora la cocina es como un paréntesis a la vez que una caja de sorpresas para regalar de manera indiscriminada. Ahí puede haber abundancia y generosidad no sólo por lo que llega al plato, sino por el sencillo hecho de asumir una el trabajo doméstico como algo placentero y no como una mera imposición. La semana pasada Julieta Paredes y Adriana Guzmán hablaban de la maternidad como experiencia comunitaria y no como esclavitud individual, y el desplazamiento hacia la comida se torna inevitable, justamente porque se trata del momento en que se puede lograr la realización individual en el encuentre con les otres.

Tanto quienes están más cerca como la gente conocida al pasar puede haberse dado cuenta que pocas cosas me satisfacen más que cocinar para el resto, aun si es que todavía no me libro de esa inseguridad absurda de darle en el gusto a todes, de temer que alguna cosa no quedó a punto o que podría haber intentado algo más showcero. Carezco de casi todas las habilidades manuales o de lo que usualmente se denomina como "creatividad" (no pinto, no dibujo, no soy capaz de armar cosas ni de trabajar con herramientas caseras), pero en una cocina me siento cómoda y contenta (por lo mismo me frustra cocinar improvisadamente, sin saber con qué cuento o sin esos implementos pequebus que hay en mi casa). Hacerle comida a mis amigues es, quizás, la forma en que puedo asumir de forma concreta la transformación de relaciones sociales que un feminismo de clase pretende: echar por tierra la superioridad del trabajo intelectual por sobre el material, darle un lugar a los afectos como parte del trabajo, visibilizar la importancia del trabajo doméstico para la sobrevivencia, crear lugares en los cuales todes podamos sentirnos valorades.

Y, también, está la cuestión "estética". Hace unas semanas -en una conversación con la dosis usual de humor y ridiculez- comenté con las Champurrias que, para mí, la cocina era la experiencia artística completa porque integraba todos los sentidos posibles, desde la preparación hasta que se come uno las migas del pan. Por eso me enoja tanto que haya quienes se preocupan del peso, la comida y la figura corporal como si fueran valores en sí mismos. ¿Qué sentido tiene un mundo en que no se puede chanchear con les amigues si uno anda triste? ¿Realmente vale la pena ir al gimnasio todos los días y matarse de hambre sólo para confirmar las expectativas de belleza de una sociedad tan enferma que dice que hay cuerpos que sencillamente no son válidos por no "mantenerse en forma"?

La rebeldía culinaria no es substituto de nada, de la misma manera que el placer de un postre no es capaz de darlo el más sesudo análisis de coyuntura. Lo cierto, sin embargo, es que se han hecho revoluciones sin manuales de táctica y estrategia, pero no se cambia la historia con el estómago vacío.

Thursday, 10 July 2014

Volver a la investigación y sus tiempos. Se me había olvidado lo que era nadar en la incertidumbre: hay mucha información o muy poca.

Sunday, 22 June 2014

(Tras leer un texto de alguien cercano, idea cursi).

Compartirnos el sacramento del llanto.

Universitätslehre

Asumir nuevas responsabilidades, sin que ello implique un "salto cualitativo". Hacer un curso, por ejemplo, significa hacerse cargo de todo lo que usualmente ocurre sin que sepamos bien cómo, a la vez que implica colocarse (o, derechamente, ser colocado) en el lugar de quien sabe. Sigue costando el concebir la docencia universitaria como práctica pedagógica que, aunque diferenciada, participa de la generalidad de un proceso mayor o más amplio. Aun si se trata, las más de las veces, de Bildung en su sentido más tradicional, la enseñanza universitaria no deja de involucrar la praxis pedagógica que también se despliega en otros lados (y con otras complejidades).

Saturday, 21 June 2014

¿Qué es lo que distingue las obras en las que "no pasa nada"? De alguna forma, ciertos textos de Kafka o incluso algunos de Kincaid tienen la virtud de no narrar tránsitos significativos. Mismo con películas como las de Coppola o Godard. Terminé de ver Gloria, de Sebastián Lelio, y me quedo con la sensación que ese "no-transcurrir" terminó estilizándose de algún modo.

Continuará.

Tuesday, 27 May 2014

Aus die Welt selbst ist zu uns die Rettung gekommen.

Saturday, 17 May 2014

Creo que en algún momento caí en cuenta de que ya cierto mareo no se producía. No éramos lo suficientemente jóvenes como para tener un grado de fascinación con lo no-experimentado, pero tampoco éramos tan viejos como para tener 'suficientes experiencias'. O debería decir: no somos. Así, con ese presente de insuficiencia o exceso, y por ello cabe hablar todavía de maduración, sólo que esta no se termina nunca. De chico pensaba que madurar, como las frutas, implicaba el paso hacia lo comestible, el ablandamiento. Es algo, a fin de cuentas, que se alcanza en algún punto. Pero por más que nos machacan, nada nos digiere, ni el ácido más intenso del fracaso constante. He aprendido a valorar esa insistencia de mis amigos, dejar de confundirla con testarudez y ver que es una señal de otra cosa. En lugar de ablandarnos simplemente estamos más rasmillados, tanto que no alcanzan a formarse las cicatrices.

Monday, 5 May 2014

Dice Pizarnik:
"¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible".
Y afirma, entonces, por intemedio de esa misma interrogación, el hecho de la discontinuidad entre la palabra y lo visible. Aun: se tentaría uno de decir, la discontinuidad entre la palabra y lo material. Sin embargo, la voz sólo apunta a la duda entre los nexos indisolubles entre la materia y la palabra. Más bien, habría que decir que es sólo aquel vínculo entre la palabra y la materia que ella designa, no la materia que la palabra es. Que ninguna palabra sea visible no implica, por su parte, que ninguna palabra pueda ser tangible o material. Por el contrario, Pizarnik deja esa puerta abierta y sólo parece instalar fractura entre la similitud de materias de órdenes distintos, pues el lenguaje debería renunciar a su participación del mismo orden matérico de aquello que provee el sustento. Si la poesía ha de existir, parece, es en esa substracción de la continuidad, en el espacio propiamente negativo de lo que podría conspirar contra lo visible, sin por ello ausentarse del todo del mundo "concreto real".

Saturday, 3 May 2014

Obligarse a la escritura con mayor tenacidad ahora que las temperaturas descienden. En medio del invierno se condensa el aire justo que amarra las búsquedas léxicas y los cambios del ritmo. Veo lo que hablo para luego obrar una transposición. Estampar en la página es como un soplo de otra disposición: en vez de insuflar la vida en la hoja, se constata la propia existencia en el vaho de la mañana que se vuelve visible 'a contraluz'.

Sunday, 13 April 2014

Dos notas de actualidad


I. No logro encontrar razones convincentes para el ingreso de Moisés Paredes -y otros contertulios suyos de igual calaña- al PPD que no pasen por la idea del 'viejo chico' (un Girardismo adolescente, quizás). Si es por apoyar a Bachelet, la Jota es la opción más lógica. Con todos sus derroteros que hacen pasar rabia -esto es, stalinismo y Nueva Mayoría de por medio-, el PC y la Jota son parte importante de la historia del pueblo organizado en su lucha por una vida digna. Se trata, a fin de cuentas, de una de las muchas formas históricas del comunismo y no creo que haya que tirarla al tacho de la basura sin más, de la misma forma que no se trata de darle chipe libre al Comité Central para hacer lo que quiera y seguir perpetuando una praxis política que tiene varios momentos de agraz.

II. Curiosa la esperanza que surge de los momentos cataclísmicos. Una de las señales del cambio político-social que viene en proceso de orquestarse en los últimos años es la vigencia de la consigna "sólo el pueblo ayuda al pueblo". Al revés de la prescindencia obsecuente del aparato estatal -su negación voluntarista y fanática-, los esfuerzos que se despliegan en Iquique y, ahora, en Valpo, hacen pensar que ese tejido social arrasado por otras aplanadoras/retroexcavadoras nunca se perdió de forma tan irremediable y que hay formas de hacer avanzar la historia mediante el reajuste del reloj.

Monday, 7 April 2014

Wladimir Sepúlveda, in memoriam

Siempre se muere un poco más cuando las agonías se prolongan por un golpe que se da en otro lugar. Yace el cuerpo contuso y las piedras caen todavía a kilómetros de distancia, claman por otra sangre. Mientra más se derrama, más nos espantamos frente a la indefensión de una comunidad que se materializa ante el miedo a perder igualmente la vida. O tal vez no se trate de que la forma sea la misma, sino el miedo a perderla sin más, por saberse "algo" que amerita la muerte. Y no es posible, entonces, ser sorprendido por ella como creemos que le ocurre al resto, sino que estamos en permanente compañía de aquello que habrá de suscitarla (aquí, sin embargo, no gozamos de privilegio alguno, porque no seremos las primeras ni los últimos en vivir con la conciencia de que sólo contamos con tiempo a concesión). No tenemos la oportunidad de escapar de nosotres, a ver si le hacemos el quite por un rato a la muerte, pero siempre con ojo encima del hombro, pensando que quizás si soy menos fuertona o si me maquillo un poco más, me dejo más largo el pelo o mejor no uso esos pantalones, de chiripa ando tranquila unas cuadras después de la disco. Llega a dar vergüenza decirlo, pero a ratos la lucha parece ser sólo por el derecho de morir en paz.

Saturday, 22 March 2014

Polémicas pobres

No se me ocurre otro calificativo para la pseudo-discusión que se ha armado a propósito de la "Marcha de todas las marchas". Valga el proviso de que aquí no hablo como parte desinteresada en un conflicto que tiene mucho de ilusorio (al menos visto desde esta vereda). Se ha tratado de un palabreo inmotivado por cuenta de una organización asaz antidemocrática, como es el MOVILH, contra un espacio de representación que, con todos sus problemas internos, resulta ser el organismo que mejor cuenta da de las discusiones e intenciones de movilización del movimiento estudiantil universitario.

Cuesta reaccionar de otro modo cuando se anda diciendo que la CONFECh no responde a los intereses del movimiento social, así tan livianamente, o que "la discusión sobre Venezuela" entrampó el apoyo a una iniciativa de caracterización nebulosa y ambigua, no se hace otra cosa que restarle fuerza a un actor y cuestionar su legitimidad. Todo ello en condiciones que debiesen reclamar una perspectiva estratégica mucho más concienzuda que el mero enojo por no sumarse a un mono que ya estaba armado hace meses con tal de fungir de plataforma mediática.

Básicamente, el argumento del MOVILH y su imperator caesar augustus sempiternus, Rolando Jiménez, es que como los estudiantes andamos discutiendo pescás no somos capaces de sumarnos a esta (su) gran iniciativa ciudadana. Postura enunciada, dicho sea de paso, desde un locus "progresista" que reclama por la incapacidad de otros espacios de salirse de la línea del partido (curiosísima operación que esconde la militancia propia y los vínculos -más o menos formales- que existen de un tiempo a esta parte entre el PRO y el MOVILH).

Con toda honestidad, no termino de comprender qué pasa por la cabeza de Jiménez, cuál es su perspectiva política. Porque al parecer él y otros progresistas, como Jaime Parada, andan más preocupados de pegar codazos hacia al lado que de confrontar con claridad al enemigo que hoy amenaza con la desactivación burocratista de las reivindicaciones populares. Pero claro, a este lote jamás se le pasarían por la cabeza las palabras "estrategia", "popular", "reivindicación". Lo importante es figurar en la foto con ellos y listo, sin discusión real, sin disputa por los contenidos, sin ponerse frente a las preguntas difíciles. Se espera de nosotres que delegemos en ellos la capacidad de vocería e interlocución, sin respeto alguno por las formas internas de democracia que cada sector se ha dado. Mucho a mí puede enojarme que la CONFECh no reaccione como me gustaría ni con la rapidez que me gustaría, pero el trabajo por transformar esas instancias parte haciéndose cargo de la organización de base, con trabajo cotidiano, no buscando las cámaras y armando polémicas ridículas que lo único que hacen es dividir artificiosamente.

En síntesis: pa' la casa, washa culiá...

Tuesday, 18 March 2014

(De Lispector)

...ése era pues el secreto hacia el cual se encaminaba desde la infancia; el centro del deseo era rutilante y sombrío, eléctrico y tan terriblemente nuevo y frágil en su contextura que podía destruirse a sí mismo apenas con profudinzar un poco más, apenas fulgurando un instante más.

Thursday, 6 March 2014

(A propósito de Arguedas)

Hace unas semanas terminé Todas las sangres. Tenía la intención de escribir algo, pero me he ido demorando y no logro dar con los tiempos que me permitan contemplar con el estremecimiento justo esa experiencia de lectura. De buenas a primeras, me asalta el reconocimiento de que al cerrar la tapa del segundo volumen he "completado" toda la novelística de Arguedas. De ninguna otra escritura puedo reclamar un grado de conocimiento parecido (posiblemente Woolf, pero ni de cerca), y me pregunto por el efecto que esta cercanía -¿cabe hablar aquí de intimidad?- está provocando en mí.

Quizás ahora pueda actuar bajo el supuesto de que me encuentro más "autorizado" para cualquier pronunciamiento sobre esta obra, pero me resisto a asumir esa (im)postura: una lectua al paso puede, por los motivos más inesperados, dar con esa fibra vibrátil que atestigua parte del sentido de un texto. Más aún: justamente en aquel contacto intempestivo es donde cabría apostar por aquello que remece y reconfigura el paisaje de las relaciones establecidas con determinados objetos. Una familiarización que abre las puertas de lo nuevo a causa de su ausencia de compromisos o lealtades previas, sin que ello fuerce al sadismo desconsiderado.

Llegado a este punto de recorrido, no obstante, me siento en proceso de hacer calces retrospectivos, como si estuviera en la escena inicial de Yawar Fiesta, llegando al abra desde donde se distingue una parte del pueblo indio. Sólo que, en esta ocasión, ocurre el desdoblamiento que posibilita la perspectiva de aquellos segmentos hasta ahora obstruídos, sin por ello ser invisibles. Siento la conciencia de una simultaneidad no-simultánea, expresada en la conjunción de visiones a tiempos distintos que se yuxtaponen en la rememoración de los relatos ya leídos.

Tras haber hecho el camino sinuoso entre varios puntos -que reclaman su estatuto de aquí y ahora al mismo tiempo- se me configura la imagen de una narrativa arrojada a su propio descoyuntamiento. Arguedas mismo es la primera víctima de la fricción irresoluble y fatal que tensiona los mundos constitutivos de su narrativa: la propia experiencia de una sociedad fisurada (una sociedad cuya experiencia histórica ha sido el perpetuo lidiar con sus fisuras mediante la negación que las profundiza y hace más inhumanas) y la imposibilidad real de que la escritura aloje -y aun, en su dimensión utópica, suture- al mundo en el cual se despliega.

Arguedas se plantea un desafío cuya intimidad irrecusable termina por volverme espectador desesperado y cómplice, de la misma manera que él también se figura a sí mismo. Sólo que no soy capaz de entrar en ese contacto secreto con una lengua y una cultura "cercadas para ser mejor dominadas", pero que en su escenificación escritural se abren de manera tan infinita que la esperanza se cuela por fuerza entre las hebras del habla interferida, del desentendimiento mutuo, de la irracionalidad creativa y turbulenta de una sierra que se defiende por medio del permanente desgalgarse sobre quienes la atacan.

De hecho, creo que es eso también lo que me ha ocurrido a mí: he sido impactado por una narrativa que es aluvional porque aluvionales han sido sus orígenes, escindidos a cada tramo, y no puedo negar que es la ininteligible utopía del yawar mayu la que me ha traspasado ahora que llego a este punto del trayecto.

Tuesday, 4 March 2014

(De Cornejo Polar)

...en el universo andino las asociación general entre escritura y poder tiene que historiarse dentro de una circunstancia muy concreta: la de la conquista y colonización de un pueblo por otro, radicalmente diverso, lo que hace que los conflictos entre voz y letra tengan aquí un significado de ruptura y beligerancia mucho más definido -y mucho más fuerte- que los que aparecen dentro del desarrollo orgánico de una sola sociedad o de sociedades relativamente similares. En otras palabras: la escritura en los Andes no es sólo un asunto cultural; es, además, y tal vez sobre todo, un hecho de conquista y dominio.

Thursday, 27 February 2014

Años sesenta

; me gusta investigar sobre los sesenta porque siento que es como ir a un lugar que nunca conociste pero que se ve tan bacán y acogedor que lo único que quieres es recrearlo de alguna forma, pero no se puede.

Tuesday, 11 February 2014

(De Arguedas)

Quién eres, sombra,
negra sombra,
muerta.

Yo no sé
no sé nada
de ti,
¡au! triste sombra
sin nombre
ciega,
sin cabeza,
sin manos;
sólo dos huesos fríos:
¡llorad!
No te conoce sino la muerte.

(De Benjamin)

Die Lüge hat eine konstitutive Beziehung zur Rede (so daß Lüge durch Schweigen unsittlich ist).
La mentira tiene una relación constitutiva con el habla (de modo que la mentira por medio del silencio es inmoral).
"Notas para un trabajo sobre la mentira".

Sunday, 2 February 2014

El patetismo no se va sin más. Los 'malos hábitos' recurrentes siguen ahí: hablar de más (no hacer otra cosa que no sea un parloteo incesante); la incapacidad para leer la situación; una facilidad para entregarse sin ninguna precaución.

A fin de cuentas, vuelve la pregunta de siempre: ¿qué hace a un sujeto tan indeseable, pero incapaz de provocar el rechazo explícito que significa el asco o la rabia? ¿No sería tanto mejor la honestidad brutal y dura? Hay algo más humano en esa frialdad que en la fachada de interés, del "gracias pero no" que sustenta las miradas cruzadas. Tampoco es humanizar la crueldad, sino plantear la posibilidad de que vivamos en un mundo en el cual los afectos no sean un terreno tan devastado.

No me lo explico realmente de no ser por ese gran cartel -invisible para uno mismo, claro- que trunca los movimientos, que impide la manifestación real y más profunda de cualquier atractivo. Y ahí, la mezcla con todo lo de siempre: la autoestima, el cuerpo que no calza con nada (ni consigo mismo), los deseos frustrados una y otra vez, el historial de haber puesto más de la cuenta (o nunca lo suficiente). Pareciera el tropiezo continuo que lleva a la conclusión obvia de sentirse inculiable o por completo ininteresante.

Tal vez sea una mejor alternativa abandonar todo intento y sencillamente dedicarme a labores domésticas. No tengo talento para otras cosas que no sean preparar comida, servir copetes y hacer algo de humor mientras sapeo conversaciones ajenas y meto la cuchara desde la cocina. De ahí, que se vayan los chicos y yo me quedo esperando, me sienta más que la simulación indigna de la pista de baile. No, mejor quedarse en casa, preparar camas y dejar armado el desayuno para el día siguiente ("¿Té, café, yoghurt? ¿Pan con palta, mermelada?"). Lo peor, en realidad, no es asumir que esa es la tarea que me sienta ahora, después de una vida desbocada, porque eso nunca existió, sino que siempre fue lo mismo que ahora. "Sentir la ausencia de lo que nunca se tuvo, sólo por ver su manifestación actual y presente".

Monday, 27 January 2014

Nunca antes la sensación de pertinencia de la frase inicial de Kafka en su "Carta al padre" ("und wenn ich hier versuche, Dir schriftlich zu antworten"). Las consecuencias de aquello que ha de expresarse deben, por su propia fuerza, dar cauce a lo incompleto, al negativo de la experiencia de efectos devastadores a causa de la magnitud de la materia.

Wednesday, 22 January 2014

Memoriales amnésicos

¿Qué hacer cuando la historia se escribe borrando con el codo? ¿Cómo reaccionamos frente a la instalación de "hitos fundacionales" que hacen caso omiso de la densidad temporal que se acumula antes de ellos? Sale en las noticias una nota sobre la inauguración del "Memorial por la diversidad" en homenaje a Daniel Zamudio, y me pregunto si acaso es tan necesario que repitamos esos malos gestos de momentos anteriores: recordar sin asumir que, con ello, se fuerza un olvido. 

Tal vez se trate de ese hábito constitutivo de las personas no-heterosexuales -más marcado todavía en las organizaciones que hoy hegemonizan un tenue movimiento social- de vivir con la memoria lo más corta posible. Toda nuestra existencia, parece, se juega en la fugacidad de lo que no puede ni debe permanecer: la disco, el espectáculo, la música, los gestos. Entonces, cuando hay acciones que de forma deliberada instalan el olvido no puedo hacer más que enojarme. ¿Por qué insistir en la desmemoria cuando ya estamos tan asediados por ella?

Escudriño las pantallas y doy con el discurso de Rolando Jiménez, las declaraciones de la ministra Pérez e imágenes de claveles frente a un bloque de concreto. "Daniel aceleró la aprobación de la Ley Antidiscriminatoria, al tiempo que fue la primera víctima de la homofobia mencionada con nombre y apellido por la máxima autoridad del país, el presidente de la República". Desconcierto frente a esta frase. Y más rabia también, porque resulta que ahora lo importante es que una muerte aceleró el trámite de un mal proyecto, y eso es lo que merece ser recordado. Lo que vale inscribir en el relato colectivo que tenemos sobre nuestro pasado es que una figura, un "angelito" le dio a un puñado de organizaciones del gremialismo sexual la posibilidad de figurar como paladines de un mártir. Son las políticas públicas el espacio en el que tendríamos que reconocernos, no la lucha o la organización o la militancia.

Con su relato estatista, leguleyo y lastimero, Jiménez violenta la memoria que, de a poco y con persistencia furiosa, se ha intentado construir desde una orilla disidente. Me impacta que, en su discurso, no haya mención alguna de las víctimas del incendio en la Divine. No diría que me sorprende, porque sé bien qué esperar de un sujeto misógino y voraz por el poder, capaz de las alianzas más sucias y de los gestos más mezquinos. Pero no puedo no sentirme afectado por el hecho de que frente a una tragedia que debiésemos sentir como propia por la forma en que se hicieron presentes todos los mecanismos opresivos de la dictadura: hostigamiento policial, investigaciones negligentes, cierres del caso sin resultado alguno. 

No logro comprender cómo es que dejamos de lado esta memoria. Con toda honestidad, me cuesta imaginar una forma humana y ética de recordar que implique mandar al tarro de la basura una historia dolorosa sólo por privilegiar un hecho mediático reciente que ha dado rentables dividendos a dirigentes anquilosados y autocráticos. Parece que es más importante quedar en la buena con las autoridades de turno (los inconspicuos generentes del Estado) en vez de luchar por una conciencia colectiva que asuma la herida de una justicia negada y que permita, al mismo tiempo, la construcción de una lucha emancipadora. Y, sin embargo, los ejemplos de memorias desplazadas son tantos que me asombro de mi indignación, para, inmediatamente, desautorizar este asombro y reponer la rabia constructiva. 

Quienes nos reconocemos hoy en el campo de la disidencia sexual tenemos que asumir esta asimetría: no contamos con medios para lograr imponer desde arriba un recuerdo, y por eso mismo la tarea -persistente y furiosa, como las locas que somos- es la construcción solidaria de un relato que dignifique la lucha. Que no deje bajo la alfombra a lesbianas, trans e intersexuales. Que no asuma, en definitiva, que la fragilidad a la estamos expuestxs es parte de una sociedad opresiva que nos violenta de forma simultánea y múltiple. Recordar el dolor, pero no a costa de la negación de otros dolores que son tanto o más propios y urgentes de memoria.

Monday, 20 January 2014

Conversar: tocarse frente a frente. O seguir el dictamen de Quignard ("Oir es ser tocado a distancia"). Una voz que se cuenta algo, luego la escucha atenta y la respuesta que acusa recibo del desenvolvimiento de la pasión. Así, una mano hace remolinos en el cabello cuando comienza el diálogo. Dos amigos en el intercambio de lo íntimo que se juega entre ambos, tocándose mediante la palabra sin lograr que la distancia se desenmarañe del todo.

Tuesday, 7 January 2014

Acuerdo de Vida en Pareja: otro espejismo más

Andan diciendo por ahí que el Senado aprobó la idea de legislar sobre el proyecto de ley de Acuerdo de Vida en Pareja, el mentado AVP. Caras felices y celebraciones por este "primer paso histórico". Y, sin embargo, de lo que no se habla es del feroz disparo en el pie que significa este "pasito" vis-à-vis la demanda por matrimonio igualitario. Porque, como era de esperarse, la estrategia gradualista de reformas legales que han adoptado las agrupaciones LGBT hegemónicas (Movilh, =Iguales, parcialmente MUMS, entre otras) no es otra cosa que una incapacidad para leer el escenario político en que nos encontramos, lo mismo que la propia historia del movimiento LGBT de los últimos veinticinco años.

De lo primero, creo, todxs podríamos opinar. ¿No resulta acaso extraño que se apueste de forma tan vigorosa por la vía legistalitva, justo en un momento histórico en el cual los movimientos sociales con mayor capacidad de cambio han evidenciado las limitaciones del Congreso a la hora de responder a las demandas? Parece irrisorio, además, que se busque un empuje justo en la última hora de un gobierno de derecha, con lo que se produce el paradojal efecto de prestarle ropa al sector que con más tozudez se oponen a cualquier cambio en la ley. En ese sentido, el apoyo masivo real de las agrupaciones LGBT es un chiste; si ya es cuestionable que el movimiento estudiantil o el sindicalismo, tal como existen, pongan en riesgo serio la gobernabilidad del país, la capacidad de movilización de =Iguales y el Movilh con suerte se reduce a tres hitos del año con un carácter meramente festivo. Es, en definitiva, absurdo que, mientras un grupo amplio -a la vez que heterogéneo- de actores sociales empuja para un lado, el movimiento por la diversidad sexual tome el camino contrario. Pensar que el AVP es una primera piedra en el camino hacia el matrimonio igualitario es como seguir creyendo que el arancel diferenciado es un primer paso hacia la gratuidad.

Que lo anterior tiene que ver con una forma de entender la política en estas agrupaciones debiera saltar a la vista. De lo que se trata es de la pureza: no contaminar las dos o tres demandas y menos aún -¡horror de horrores!- darle una proyección social mayor. Si el argumento -uno de los favoritos de la derecha y de la izquierda machista- de que estos no son temas prioritarios para el país tiene algún eco, ello se debe a que no ha habido inteligencia política en vincular la opresión genérico-sexual a un conjunto mayor. Significa un riesgo para las actuales cúpulas LGBT, que se pelean una parcela mísera de poder como los mejores escalonistas o girardistas, sin preocupación por lo que se agita en la calle y más allá de ella. Entraña la posibilidad de perder la capacidad de hablar por, de administrar la palabra de un conjunto fantasma de personas. En Chile, nadie cede poder así sin más.

Y, dentro del tráfago celebratorio, queda en el fondo del cajón una demanda legal que sí es urgente y que sí requiere de una movilización social de masas: la Ley de Identidad de Género (LIG). A pesar de que la historia reciente ha mostrado que tras cada conquista legal viene un repliegue fuerte (y bien feo) para las agrupaciones LGBT, se ha apostado por esta bolsa de challa en vez de apuntar a un instrumento legal que sí le otorgue una dignidad mínimamente aceptable a las personas trans. Si el AVP sigue su curso, ello puede significar que se postponga la discusión sobre matrimonio por cuatro años más, y quién sabe cuánto le quede a la LIG. De ahí que sea una responsabilidad de nosotrxs, lxs feministas, el empujar una agenda política con algo más de sensatez y criterio de las necesidades reales de lxs oprimidxs. Ello requiere de un trabajo fuerte, sostenido y cuesta arriba, pero que es hoy más auspicioso que antes, no obstante los tumbos y desaciertos cupulares. No importa que Rolandito se pierda, una vez más, en el espejismo del Congreso dadivoso y progre, siempre y cuando mantengamos el trabajo de articulación y construcción política, ese que no se reduce al acarreo de militantes, sino a la creación de sentido común, de solidaridad, de tejido organizativo autónomo, de capacidad de reflexión, de solidaridad multisectorial. Que los Larraínes se vayan a casar o a avepear, lo mismo da: ellos no son imprescindibles para la transformación profunda y radical que anhelamos y necesitamos.

Thursday, 2 January 2014

A propósito de "Hey, hey, hey".

Pocas otras cosas debería provocar el video del último single de Los Tres que no fuesen desconcierto, rabia o indignación, aun de quienes han salido a defender el clip. Nuevamente se reflota el argumento de que quienes criticamos no seríamos otra cosa que "feministas amargadas", "histéricas", "gente sin sentido del humor"; el machismo que se blinda tras la cortina del sarcasmo, acusándola a una de poco vuelo o de seriedad excesiva. 

No me interesa ahora el contenido. El video está a la vista, lo mismo que los comentarios profusos. Me surge, en realidad, sólo una pregunta. Si tanta repulsión nos causa que se banalicen el femicidio y el erotismo lésbico (doble banalización de ambas, pues, si del primero se hace justificación y burla -con la letra y el 'baile' del cuerpo amortajado-, al segundo se lo utiliza como marco frívolo de la sátira noir, aniquilando a las protagonistas, a la vez que se lo representa como válido solamente merced a las actrices que, sumisas, cumplen los cánones dominantes de belleza), entonces, ¿cuál creemos que sería una representación legítima de la violencia machista? ¿Cabe, acaso, desmenuzar el video para dar con aquello que nos irrita al punto de la verborrea?

El desafío no es menor. De momento, no se me ocurre cómo resolver el entuerto, porque no bastaría con decir que una representación que se fugue de estos clichés será, por ello mismo, una representación feminista. Lejos de ello, la pregunta nos obliga a pensar en cómo la representación de la violencia nos afecta, aun más allá de la querencia ideológica. Como se desprenden de incontables ejemplos pop, no es la adscripción militante la que otorga, necesariamente, las herramientas de la liberación. Es, en parte, tarea de la crítica (y no me refiero con ello al trabajo pseudo-profesional de un grupete intelectualizado, sino a la tarea crítica, esa que le es propia a cada cual que se confronta desnaturalizadamente con las cosas, incluso si esa confrontación recurre al tan vilipendiado sentido común) el desempacar esos sentidos emancipatorios. Pensar-hacer una imagen de las manifestaciones múltiples del patriarcado heterosexual que nos comprometa con su eliminación me resulta una tarea tan difícil como necesaria. De seguro que su elaboración ha ya empezado, no me cabe duda, pero videos como "Hey, hey, hey" refuerzan las urgencias y las angustias.

Sunday, 29 December 2013

(De Diana Bellessi)

Húmeda y fresca la noche.
Un suave viento del este
trae y disipa bancos de niebla.
Sueño que veo tu rostro
frente a las lámparas.
Me sonríe tras el leve maquillaje,
mientras tu mano reposa en mi mano.
Amiga mía,
millones de años a través de los cuales el Universo
asciende y declina,
y vos allí,
en tu vestido transparente de seda
viendo caer
las flores de ciruelo sobre la hierba.

Friday, 27 December 2013

(De Shierry Weber Nicholsen)

"As part of the dialectic of language, gesture lies not only between muteness and music but also between language and the muteness of matter".
[Como parte de la dialéctica del lenguaje, el gesto yace no sólo entre el mutismo y la música, sino también entre el lenguaje y el mutismo de la materia].
Estas fechas tienen todos los signos de la catástrofe social. Los planes se desarman, o bien, constato que nunca he tenido capacidad de armar planes para las "fiestas". Exacerbo la angustia de quedar a la deriva, sin el asidero de una invitación que pudiese aceptar sin dudas; todo lo contrario, es la época privilegiada de los 'second thoughts'. Todo me parece fuera de lugar, o será que yo me encuentro fuera de lugar, sin posibilidad alguna de pasarlo bien o despreocupado. Con o sin anticipación, un acontecimiento surge y cierra las chances del descontrol que, de otra forma, quisiera disfrutar. No, no hay goce. Tal vez valga la pena recluirse.

Tuesday, 17 December 2013

Incitación

Leyendo un libro sobre la estética de Adorno, me topo con pasajes de Benjamin. Irresistible ir al original y ensayar una traducción. 

Ich kannte in der Wohnung schon alle Verstecke und kam in sie wie in ein Haus zurück, in dem man sicher ist, alles beim alten zu finden. Mir schlug das Herz. Ich hielt den Atem an. Hier war ich in die Stoffwelt eingeschlossen. Sie ward mir ungeheuer deutlich, kam mir sprachlos nah

En el departamento conocía ya todos los escondites y regresaba a ellos como a una casa en la cual se está seguro de encontrar todo donde antes. Me latía el corazón. Retenía el aliento. Aquí estaba encerrado en el mundo de la materia. Se me volvía inmensamente tangible, me llevaba cerca del estupor.
De a poco voy escuchando las sonatas completas de Beethoven. Me trajeron las grabaciones de Arrau (12 CDs) y no llevo ni siquiera tres escuchados de principio a fin. Mismo ahora, la "Patética". Los trinos, el rubato, la forma en que los acordes se desarman para, con precisión y presteza, volverse a armar. En un documental leí de Arrau que tenía garras. Se hundía en el piano. Pero, cierto, eso también es una forma de darle vida a Beethoven mismo, de presentificar lo que la partitura sólo sugiere -no obstante los rigorismos normativos que, de seguro, están-. 

Tengo veinticinco y aún no me he acercado sino a un segmento de obras cuya vastedad me ciega. Y no es sólo Beethoven, no es sólo eso que se da en llamar "cultura occidental", porque la inmersión que mi trayectoria académica ha significado me vuelve consciente de lo mucho que ignoro todavía sobre Latinoamérica. Lo angustiante, quizás, sea que en el terreno de lxs intérpretes -en el amplísimo sentido de la palabra- hay una tozudez histórica en penetrar hasta lo más hondo, en insistir de forma disciplinada en la construcción de lo imposible que implica el armar tradiciones. Y yo ni cerca de la t.

Tuesday, 10 December 2013

Tesis

Ayer entregué la tesis. No sé cuánto se demoren en evaluarla, tampoco me importa mucho. Una parte de mi paso por la Facultad comienza a terminarse, sin que tenga claro en estos momento cómo se jugará la aparente continuidad mía en ese espacio. Ya las formas de habitar se vuelven raras, los rostros, también, se difuminan y dan paso a nuevos nombres. Yo mismo parezco más un refugiado que un mero estudiante, arrimado a un escritorio en la parte sur-oriente de un segundo piso que hace las veces de tercero. Quería copiar aquí los agradecimientos de la tesis, pero me da algo de pudor ponerlos a disposición ahora. 

Tal vez sea un buen momento para retomar otra escritura.

Wednesday, 6 November 2013

Neoliberalismo cola

No es sorpresa que al movimiento LGBT no le gusta hablar de clase. Es casi evidente que así sea, si, cuando lo pensamos con algo de detención, cualquier comentario sobre la clase significa un disparo en el pie para las organizaciones hoy hegemónicas. Porque si la dirigencia del MOVILH se olvidó de militancia de izquierda en los ochenta, la de =Iguales nunca la tuvo. De ahí que parezca perfectamente normal que frente a la huelga de H&M y Starbucks haya un completo silencio. ¿A quién le va a importar una demanda salarial? ¿Qué tiene que ver eso con la lucha por el matrimonio o el acuerdo de vida en pareja? ¿Cómo va a ser discriminación sexual lo de H&M si ahí a nadie se le pide ser hetero para trabajar? 

Tampoco, es cierto, se ha portado tan bien la izquierda que suele hacer buenas migas con el mundo sindical. Las muestras de apoyo, usualmente profusas, han sido escasas. Una vez más, nada nuevo bajo el sol. El sindicalismo chileno tiene muchas cosas que mostrar en su larga historia, y la homofobia es una de ellas. Algo relacionado pasa con la escena agitacionista que salta, eufórica, frente a la primera huelga que pilla: como la demanda es poco ambiciosa, ni siquiera se han dado la molestia de aparecer o hacer los tradicionales saludos-slogan.

Doblemente abandonada, esta movilización necesita de un apoyo tanto o más urgente que las múltiples luchas que hoy arriesgan la existencia de cientos de miles de compañeres a lo largo del país. Y si es que hablamos del feminismo, la disidencia sexual (o lo LGBT, lo mismo da) y de la clase, me parece indignante que hagamos como si aquí no estuviera pasando nada. He insistido ya varias veces sobre el punto que con más agudeza emerge en casos como este: la conciencia de clase no aparece sola, y es justamente en jóvenes no-heterosexuales del mundo popular donde más se la echa en falta. Que ello sea así no es una coincidencia, porque la propia subjetividad se ha construido sobre la base de la huida de un mundo hostil, violento y profundamente patriarcal. Si a ello agregamos que gran parte del "ejército de reserva" que hoy trabaja en los sectores precarios del lumpencapitalismo local -retail, call centers y comida rápida- tiene una experiencia-identidad no-heterosexual, la cosa se complica aún más. 

¿Cómo desatender la demanda por mejores condiciones de trabajo en sucursales de transnacionles con utilidades multimillonarias? ¿Cómo ignorar, a la vez, que esa demanda no es levantada por un sector cualquiera, sino por personas que debiésemos considerar compañeres de lucha, en la clase y en lo sexual? Sabemos que el neoliberalismo chileno es cruel, pero aquí esa crueldad parece agudizarse aún más, porque se ejerce una violencia sobre quienes hoy tienen menos capacidad de recurrir a la solidaridad que mantiene viva la lucha. De ahí que sea más urgente todavía el estar ahí, el difundir, el cooperar con insumos materiales e intelectuales en una pelea -qué duda cabe- que siempre es cuesta arriba.

Cierto, aquí no se trata de un paro en sectores productivos estratégicos, pero hay que reconocer que la pelea de Starbucks y H&M es, a su modo, una lección sencilla y cruda del núcleo del capitalismo: la plusvalía. Les compañeres reclaman trabajar lo mismo, pero ganar menos que otras filiales. No hay nada revolucionario, ni en el petitorio ni en la orgánica ni en los métodos de movilización. ¿Es argumento suficiente como para dejar a la deriva a les compañeres? Para nada. Por el contrario, si creemos en un proyecto realmente liberador, entonces hay que apoyar con aún más tenacidad. De lo que se trata no es de acarrear agua para el molino de las organizaciones, sino de iniciar, aunque sea precariamente, el camino hacia una politización mayor de quienes hoy viven bajo la doble negación de su experiencia como pueblo trabajador y como no-heterosexual. 

Sabemos que las organizaciones LGBT no se prestarán para un quiebre real de la opresión del pueblo; probablemente, tampoco estos sindicatos estén en la primera línea de las barricadas. No importa. No es motivo como para no señalar la urgencia y actuar consecuentemente. Decir que queremos el fin del neoliberalismo y hacernos los giles con esta huelga es repetir los mismos errores que siempre comete la izquierda. Decirse de izquierda y decirse feminista es, al final del día, decir que queremos y actuamos por una vida en la que la violencia de hoy ya no exista mañana. No es acarrear banderas o tener consignas combativas y sin miedo o andar mostrando las tetas o hacer acciones de arte que nadie entiende o pedir permiso para casarse. Es, en mi humilde opinión, pensar y trabajar por un mundo en el que les oprimides ya no lo seamos, y para lograr eso hay que hacer la pega sin mezquindades. Eso es la solidaridad, eso es el apoyo mutuo.

Monday, 4 November 2013

(De Kafka)

Toda mi vida he tenido una cierta sospecha en cuanto a mí mismo. Pero ocurría sólo de vez en cuando, en medio había largos intervalos que bastaban para olvidar. Eran, además, cosas insignificantes, que también se dan en otras personas y que en ellas no tienen mayor importancia, por ejemplo el asombro que produce el propio rostro reflejado en el espejo, o la nuca o incluso la figura entera, cuando de pronto uno pasa por la calle delante de un espejo. 

Saturday, 12 October 2013

En esta fecha recurrente y dolorosa de las cosas pendientes: seguimos colonizados, hemos asumido esa violencia nosotros mismos.

Sunday, 6 October 2013

Hay cosas que es mejor no haber visto, lo mismo que hay cosas que mejor no decir. Problema: irreversibilidad de la línea de tiempo. Es el desideratum de cambiar los acontecimientos lo que nos hace caer en cuenta de que existe la sucesión, aun si es que no entrevemos la relación causa/efecto (prescindir, mejor, de ella).

Saturday, 5 October 2013

Aprendizajes

No, eso que llaman "teoría" no me ha enseñado cosas. No puedo decir que haya en esas lecturas y experiencias algo cercano al consejo práctico, a la instrucción que guía de forma clara e indica los pasos a seguir para obtener algún resultado. Pero, quizás, hay algo que en las lecturas se ha filtrado, y viene de quien menos esperaría uno las sentencias aleccionadoras. En muchas partes de su obra, nunca de forma sistemática, Adorno despliega el desgarramiento dialéctico (¿o despliega dialécticamente el desgarro?) que constituye a todo sujeto que se sitúa en este presente convulso. Y enfatiza, a su modo, un hecho fundamental: nada reconcilia el individuo si es que la totalidad sigue fracturada. Una contradicción se desenvuelve sin piedad por la existencia particular, aun si es que esta no puede ser avasallada del todo; siempre será más potente la asunción de este quiebre irresoluble que el simulacro de la armonía.

Sunday, 29 September 2013

Otro intento de traducción

Und wenn ich hier versuche Dir schriftlich zu antworten, so wird es doch nur sehr unvollständig sein, weil auch im Schreiben die Furcht und ihre Folgen mich Dir gegenüber behindern und weil überhaupt die Größe des Stoffs über mein Gedächtnis und meinen Verstand weit hinausgeht.

Y si aquí intento responderte por escrito, entonces ello será sólo muy incompletamente, porque también en la escritura el temor y sus consecuencias me disminuyen frente a ti y porque en general la magnitud de la materia excede ampliamente mi memoria y mi entendimiento.

Franz Kafka

Sunday, 15 September 2013

(De Ángel Rama)

Extraña reversión, a lo largo de una década, de la opinión sobre los intelectuales chilenos. Quizás por percibirlos ahora en el exilio, sueltos, separados de su medio, sumergidos en otro distinto. Ahora me parece "flojos", bastante mal preparados intelectualmente, algo simples y cerradamente nacionalistas, con un horizonte acortado, frecuentemente reducidos a debates nimios como de patio de vecindad y muy a menudo dotados de falsa cordialidad, como de un sistema defensivo (ofensivo) basado en la simpatía, tras del cual está agazapado un oportunismo primario. La tragedia política ha acentuado alguna de estas "imposibilidades" que diría Borges, pero los ha endiosado haciéndoles perder la timidez: entre otros exiliados asombra el desinterés chileno por toda otra tragedia que no sea la suya y su evidente voluntad de no asociarse con otros pueblos en sus reclamaciones dramáticas que pudieran empañar su papel protagónico. Una suerte de arrogancia portaliana, sólo que transportada ahora a la izquierda.

Friday, 13 September 2013

Es realmente absurdo y cruel que en menos de una semana pasemos a una euforia de estas proporciones. ¿Hay acaso otra alternativa que no sea declararse en un estado de pasmo y desconcierto? Sólo el alcohol nos borra el impacto, parece.

Wednesday, 11 September 2013

40 años, antesala permanente

Al menos desde el miércoles pasado se ha desatado un caudal incontenible de palabras sobre estas cuatro décadas. Entre el 4 y el 11 de septiembre corren los siete días más extremos para la memoria del pueblo. No sé cómo hacer para evitar que esto sea 'una intervención más'. Tal vez sea necesario -para no ahogarse entre el mar de voces que se alza con el ímpetu de la rabia y la persistencia- recurrir a la experiencia personal, que para mí es, más bien, recurrir a su falta multiplicada. 

No tengo familiares detenidos desaparecidos o ejecutados o asesinados. Mi familia inmediata no conoció nada cercano a la militancia revolucionaria o la oposición a la dictadura; por el contrario, mi mamá y mi papá votaron por el Sí y por Büchi. De chico me contaban que el esposo de Gladys Marín estaba fondeado en Cuba o en Suecia y que nadie hablaba de lo que había pasado antes del 73. Votaron por Lavín y se quejaban por la persecución a Pinochet el 98. Nunca se han interesado por estar en un partido o en alguna agrupación que exceda las expectativas puesta en los padres.

¿Fueron ellos quienes me formaron en lo político? Escasamente. Al menos no de forma explícita, porque para ellos la política siempre fue más un problema que otra cosa. Los 'boches', la incomodidad de una toma o de un corte de calle. Mi memoria ha tenido que saltarse a la familia directa y buscar por otros cauces. Nadie me enseñó de la alegría de la UP, nadie me crío con la figura de Allende como la síntesis de la esperanza de un pueblo, nadie me cantó Quilapayún o Silvio ni menos tengo el recuerdo de que hubiera cortes de luz o lacrimógenas cerca de la casa durante septiembre. A ratos, no logro explicarme del todo cómo es que llegué a este punto en que -como todo universitario izquierdoso que se precie- me indigna cuanta cosa sale de las páginas del Mercurio y no aguanto ver la sarta de eufemismos que aguantan los noticieros. 

Pero hay algo aún menos explicable, y es que hoy mis viejos parecen compartir una experiencia similar. De seguro, no piensan en términos de militancia, clase o proyecto popular (tampoco sé hasta qué punto yo lo hago en serio, y no como pura fraseología; vivo en el miedo permanente a la pose revolucionaria). Sin embargo, no puedo dejar de impactarme y sentir que ha habido una victoria cuando los veo estremecerse por un repertorio tan conocido como el de Imágenes prohibidas; constatar que a ellos también se les parte el corazón con esos Teleanálisis de baja fidelidad, con el grito desesperado de quienes cayeron y con la bruta fuerza de los gorilas represores de la DINA. No, estos cuarenta años no han pasado en vano, y no termino de explicarme qué ha pasado para que lleguemos a un punto en el cual mi papá dice no comprarle nada a los diarios y que la educación debería ser gratuita para que los empresarios dejen de robar. 

Ha sido la lucha constante y lenta del pueblo por reconstruirse, por recuperar su dignidad, por volver a ser la que, en parte, es responsable de que hoy haya quienes estén dispuestos a replantear sus trayectorias enteras. Es a ese pueblo a quien le debo yo y le debemos todos en esta casa el poder apuntar a los represores y reclamar que se deshaga lo hecho. Sin la persistencia, sin la valentía, sin la entrega diaria y esperanzada del pueblo, que no ha cesado de hacer valer su derecho indiscutible de tomar la historia en sus manos, de no callar en el recuerdo, sin el espíritu de la lucha permanente, estaríamos con algún monigote de Pinochet todavía encima. Con toda probabilidad estaría yo abusando de los privilegios de clase que esta sociedad sigue considerando un derecho sacrosanto, poniéndole la pata encima a cuanta persona se me cruzase, como lo han hecho y siguen haciendo quienes conocí como 'compañeros de colegio'. 

Pero no, otra cosa ocurrió, algo quizás más problemático. Contra todo pronóstico, el pueblo no se rindió, no se humilló, pero fue acribillado y estuvo al borde de la desesperación. Persistió, persiste todavía. Ni la tortura ni el embeleso del consumo ni la justicia en la medida de lo posible ni el gobierno de excelencia han podido domesticar esa potencia furibunda y creadora, el torbellino que nos tiene colgados en una cordillera hostil. Han matado a Allende y tantxs más, pero quien ha muerto sólo sobrevivirá realmente si es que la lucha continúa. Se nos ha transmitido una tarea imposible, pero necesaria, la tarea de un pueblo capaz de soportar las peores violencias, pero que cada tanto muestra que no ha sido eliminado y que vuelve a ponerse de pie. Estamos siempre en el preludio, en el momento de la lucha anterior a toda definición. Venceremos. Vencerán.

Friday, 6 September 2013

Cantidades

Ocho años de 'escritura' ininterrumpida. Gracias a esa continuidad puedo caer en cuenta del carácter, muchas veces brusco e insospechado, de los cambios. ¿Valdría la pena recopilar todo lo que aquí se ha depositado? Hay momentos en que ya no reconozco las letras, en que los colores me avergüenzan, las respuestas son muy torpes y preferiría nunca haber arrojado tal o cual frase al negro que, de un largo tiempo a esta parte, aloja los textos. Se me demoran los cambios. No obstante las frecuencias irregulares, hago el esfuerzo de aparecerme acá al menos una vez al mes; dejar de hacerlo sería renunciar a mi propia vida, aun si es que nadie más lee este blog (de seguro, nadie le responde ni le pelea). Será triste el final.

Wednesday, 4 September 2013

A la Unidad Popular tampoco se le apagaron las luces.

Wednesday, 21 August 2013

(De Arguedas)

"A mi lado el Inca está, cuando llegamos a la mar alto. Atahualpa nu'está muerto, dices al Tinocucha, o al Teódulo, a cualquier que como a sonso, pero como vivio, garrapata del Capital, ti'ha mandado. El Inca a mi lado, más cuando en mi frente siento el bulla profondo del anchoveta. ¡Ahistá el Inca, a mi lado, tranquilo, como bulto, altazo, sen color! Hey ido a Cajamarca a ver donde dicen lo habían matado. Baños del Inca que dicen, ahí mey bañado. En todo valle Cajamarca cuerpoalma del Inca está, en el barranco cerro El Dorado tamién al mar resondra. El capital se va rendir, con el tempo, paisanito, pobrecito. ¡Anda, vete!". 

Tuesday, 20 August 2013

(De Elfriede Jelinek)

¿Qué empezar, entonces?  No tiene sentido empezar algo, porque usted ya ha terminado todo. Eso no tiene ningún sentido. No, tampoco puede escaparse de su aflicción, no hacia un columpio ni hacia la tierra-noche, la noche viene de por sí, por eso no puede usted hacer nada contra ello, por eso usted no puede hacer nada en absoluto. No tenemos nada en contra de que usted haga nada. Ya ha hecho todo lo que era posible, y los cadáveres de sus amados cubren el suelo, que ya no le pertenece, la casita, casi lista, será rematada, el departamento propio vendido, ya no está ahí para vivir dentro de él; baje ahora de su alta montura, ya no debe quedarse más arriba, es suficiente, bájese, de otro modo le hacemos piernas, y si usted tiene piernas, ya no necesita la gran montura. Entonces, puede usted caminar por sí solo, aunque no sepa bien hacia dónde. ¿No sabe hacia dónde? Pues camine derecho hacia el vientre de la tierra desde donde vino - eso puede tener usted a causa de nosotros. Eso puede tomar; si no encuentra oro o gas o petróleo. Ahí puede usted, entonces, entrar y sacarlo, además encuentra algo. Ahí no molesta a nadie. Ahí no molesta a los tesoros del suelo. Pero si ellos están más abajo, los tesoros, petróleo, gas, electricidad, luz, átomo, canales de flores, inodoros, entonces a usted ya no le pertenece la tierra bajo nuestro suelo, entonces ya no le pertene la suciedad bajo las uñas, entonces ya no le pertenece nada, nada más, nada más. Nada más en lo absoluto. Nada.

Monday, 19 August 2013

"Fuego en el fuego": ¿volver al realismo?

Hace un par de días terminé de leer "Fuego en el fuego" (de Felipe S. Vega-Leiva), texto de factura inusual por varios motivos. Pero antes de hacer las precisiones sobre qué hay de infrecuente en él, cabría hacer -al menos- una revelación. En la medida que existe una experiencia de 'espacios de militancia compartida' entre el autor y yo mismo, no puedo eludir una compulsión de complicidad; si creo tener algo que decir, no es desde la crítica desinteresada. (Aquí la escritura siempre es puntada con hilo). 

De seguro, lo que más me llama la atención de "Fuego en el fuego" es su formato. Siguiendo una cronología estricta, que se desenvuelve entre agosto de 2011 y septiembre de 2012, el relato adoptó la forma de un folletín (o novela por entregas, si quisiéramos usar la expresión más rigorista) que, a su modo, enmarca la atmósfera creada por el texto. Vale decir, las condiciones de aparición de "Fuego en el fuego", su desenvolvimiento literal, prefiguran las claves de lectura que parecen más apropiadas. Cada uno de los cinco capítulos toma por título una consigna de protesta. Frases sueltas que nos resultan habituales -me lo resultan, al menos- y que apelan a un substrato común de vivencias. Es, finalmente, una literatura que se hace desde la acción política. 

No me interesa abundar en los detalles mismos de la trama. Para estos efectos, podría bastar -pero esto es inflingirle un daño a parte del texto, y lo sé- con decir que se trata de una actualización de la Bildungsroman, en clave de mixtura. Lo que se mezcla aquí, con el ojo puesto en Pedro Paulo Silva Silva, es la formación de una conciencia estudiantil a la vez que sexual; el aparecer en escena de un sujeto que dibuja el tránsito entre lo apolítico y lo reivindicativo en su doble estatuto. Y es ya con este gesto que empiezan a borbotear las preguntas más inquietantes. 

¿Por qué recurrir, en un momento histórico-literario como el presente, a esta forma literaria, al parecer agotada ya a mediados del siglo XX? ¿Qué explica una opción como el realismo narrativo más sencillo (en el sentido del término que lo opone a 'afectado', 'recargado') si es que se encuentra disponible un repertorio tan amplio de experimentos escriturales de los cuales se podría armar un pastiche más 'ondero'? Lo cierto es que "Fuego en el fuego" hace sólo leves guiños a la soltura de la palabra, y mucho más en el sentido de la adjetivación lemebel-esca ("la curiosa mano adolescente y enyegüecida", "la tiranía masculina y milica") que en los quiebres narrativos o en la fragmentación del relato. 

Aquí, en la visible inactualidad de "Fuego en el fuego", se manifiesta la clave que creo ver en su formato. Si se rehúye del vanguardismo narrativo, ello bien puede responder a algo más que una cuestión de pericia escritural -que, por lo demás, no me encuentro en condiciones de juzgar-. ¿Arcaísmo? De seguro. El tono del texto no está de moda, sino todo lo contrario. Apela a materiales desgastados y busca construir, desde ahí, un relato que ofrezca la posibilidad de pensarse como parte de una historia entrecruzada y violenta. Trayecto que hemos dibujado, desde muy distintas posiciones, un número considerable de compañerxs. Camino difícil y aún inacabado, este proceso de formación de una colectividad mayor -cuyo nombre y destino siguen inciertos- no logra ser expresado del todo en las volteretas 'neo' y 'post' que han significado el salto a la fama (pero esto es algo debatible, si es que miramos con sólo un mínimo de criticismo la escuálida condición de nuestro campo literario) de una pandilla juvenil de disidentes con ganas de cámara al costo que sea. 

En efecto, "Fuego en el fuego" no podría ser lo que es si recurriera a esos códigos: literatura para lxs amigxs y lxs compañerxs, ese esfuerzo solidario por decirnos algo, por armarse un lugar en el mundo con los pedazos desgalgados del lenguaje post-dictatorial. Puede ser osado -pero alguien dijo una vez que en Latinoamérica la crítica tiene que ser un riesgo mortal-, pero me parece que, con toda su modestia, con su renuncia discreta a la ampulosidad verborreica y al farandulismo escandaloso, "Fuego en el fuego" resulta un aporte a la construcción de una cultura de la disidencia sexual. Llegará el momento de los balances, por ahora corresponde dar todos los tumbos (escriturales, musicales, visuales) que sean necesarios. Y si ello implica volver sobre las formas desahuciadas, habría que preguntarse quién ha firmado el certificado de defunción y si es que los beneficios que de ello se obtienen van asociados al no-poder-decir. Cierto: la literatura militante nunca debiera bastarse con la militancia -debe aspirar, en el núcleo de su militancia, a ser la mejor literatura que le cabe-, pero en este momento histórico la urgencia, creo, pasa por darle un inicio a esa escritura con los materiales que nos permitan volver a mirar y a leer. Apuesto, entonces, por la complicidad de lo que está pasado de moda, por la capacidad liberadora de este reciclaje solidario.

Saturday, 17 August 2013

Estar a destiempo. O no hallarse, que es lo mismo. Caer en cuenta de que no se está en el mismo sitio, de que el lugar en el que me encuentro me resulta distante por su misma inmediatez. Manifiesta la imposibilidad de llegar en el momento justo, ese venir siempre-demasiado-tarde (exceso subrayado, demora que amplifica la torpeza de lo infamiliar). Mi edad se me vuelve hostil, no puedo habitar sin hacer un esfuerzo notorio; en eso consiste el patetismo, esforzarse de más. 

Monday, 12 August 2013

(De Stella Díaz Varín)

            Si alguien se atreviera
A llegar hasta mi puerta
La certidumbre
Rompería en sollozos 
Y ya no vendría nadie
Nadie desde el pasado.

Monday, 5 August 2013

(De Kracauer)

"Como Orfeo, el historiador debe descender a las regiones inferiores para devolver los muertos a la vida. ¿Cuán lejos irán ellos detrás de sus encantamientos y evocaciones? Están perdidos para él cuando, emergiendo de nuevo a la luz del presente, el historiador gira por miedo a perderlos. Pero, ¿acaso no toma por primera vez posesión de ellos en este preciso momento: el momento en que parten para siempre, desapareciendo en una historia de su propia creación?". 

Saturday, 3 August 2013

(De Nadia Prado)

El rincón
desierto
del sonido
escribe
la mano
la carne 
la lección
de antes

Thursday, 1 August 2013

En este momento cualquier contacto con el cuerpo humano -aun con el mío propio- me significaría la destrucción.

Tuesday, 30 July 2013

Una grieta

Mucho todavía sin escurrir -por el contrario, casi todo sigue en una solidez ingrávida-, ¿estaré dando algún paso hacia el absurdo que pueda descolocarme o, al menos, sacarme un tanto de aquí? Logro apenas desandar un nombre manteniendo la huella, con la esperanza pudorosa de retener los más recuerdos que quepan en mis manos. Con miedo paso encima de otras espaldas, quizás aceleren la deglución del camino en migajas (o mi propia podredumbre se desate a destiempo). Con miedo sortear el acantilado que media entre yo y mi pantalla.

Monday, 22 July 2013

De Sor Juana

¿Qué dolor hay en la ausencia, sino una carencia de la vista de lo que se ama?

Tuesday, 16 July 2013

(de Soledad Fariña)

NADIE ESCRIBE MI CUERPO

           se lamentan las uñas

desperdigadas lloran manos
dedos de los pies tiernos como pétalos

Cantan los labios húmedos en boqueo
de peces



           mi ánima                  mi esencia


y vuelven las hilachas
a juntarse en recuerdos
por la boca entreabierta

Sunday, 14 July 2013

Abortodo

Estamos ya en el punto que bordea lo irracional, el absurdo de un presidente que se considera apto para asignar certificados de 'madurez' a una chica de 11 años (pero a sostener de la forma más enfática que una toma es incompatible con la democracia y que la detención por sospecha bien debiera volver a las calles). La cuestión de si la decisión de tener una guagua producto de violaciones reiteradas es o no legítima pierde todo sentido si es que atendemos a un cuadro mayor, que exceda -precisamente por tomarlas más en consideración, con todo el detallismo que la excepcionalidad demanda- las peculiaridades del caso de Belén, el cuerpo en disputa de una semana a esta parte. Resulta urgente escapar la polaridad que convenientemente se instala para justificar la prohibición de abortar: pro-vida v/s pro-elección. A nadie se le ha pasado por la cabeza llegar con una aspiradora o con un gancho de ropa en la mitad de la noche y amarrar a Belén en un quirófano con una bolsa en la cabeza para dejarla tirada en su pieza después de terminar el procedimiento (una inversión casi completa del abuso de su padrastro, pero sin la repetición constante). 

El derecho a un aborto libre, seguro y gratuito (llega a dar algo de risa la similtud con la consigna estudiantil, pero eso no debiera conducirnos a pensar que la solidaridad de las demandas será automática, pues, a pesar de su vínculo profundo, la dominación que se ejerce mediante el sistema educativo -en su precarización, en su rol como reproductor de la opresión- no determina la dominación hetero-patriarcal que la ilegalidad del aborto significa; antes bien, se entrecruzan a un punto tal que el proceso histórico de la violencia sobre los cuerpos de las mujeres reclama una reivindicación singular e ineludible, cuya vectorización por medio de las demandas estudiantiles releva la necesidad de construir frentes de lucha que integren las contradicciones de la totalidad social) es, hoy más que nunca, una disputa por el ejercicio de una forma de derechos que está en oposición a la lógica común de libertades negativas. Ya no basta con justificar una protección de la privacidad (el núcleo duro de la despenalización gringa del aborto en Roe v. Wade), sino afirmar un acto colectivo de soberanía sobre los cuerpos históricamente sometidos a la maternidad obligatoria. Que ello tiene hoy -como ha tenido antes, pero quizás, en este momento, con más pregnancia debido al carácter rapiñezco de nuestro lumpencapitalismo- un componente de clase resulta no tanto evidente como interpelador. Quienes nos declaramos 'en lucha' contamos hoy con pocas opciones frente a un acto de violencia de esta índole. Una solución como el mal llamado aborto terapéutico pretende sólo dejar conciencias a medio calmar y frenar el escándalo. Aceptarlo como 'lo que permiten las condiciones' es darle un portazo en la cara a lo que constituye un piso mínimo de vida digna. Es sacarle las púas a los silicios y dejarlos sólo un poco menos apretados, pero dejándoles un lustre suficiente como para que duren otro siglo.

Thursday, 4 July 2013

Respirar un ritmo

Miedo a flotar boca abajo, ahogarse en la extensión que descontrola, como todo lo que trago en el agua. Zambullido, inmerso, en una dirección menos cierta y sometido. Bajo el agua se escucha obstruída la voz, cual silueta que se desdibuja también en la superficie. 

Thursday, 27 June 2013

Enfriarse los pies de no poder escribir.

Sunday, 16 June 2013

al corazón penetro
imitando
el gemido del viento en la alta cumbre
(qué escucha mi ojo de agua)

ha quedado otro tiempo atrapado
en mi tiempo dice mi sobra
con su visión de pez

Soledad Fariña, pac pac pec pec

Saturday, 15 June 2013

"Cuando un chico de catorce o quince descubre que está más dado a la introspección y a la conciencia de sí mismo que otros chicos de su edad, fácilmente cae en el error de creer que eso se debe a que es más maduro que ellos. Esta fue ciertamente una equivocación en mi caso. Más bien, fue porque otros chicos no tenían tal necesidad de entenderse como yo la tenía: podían ser sus yos naturales, mientras que yo debía interpretar un papel, un hecho que habría de requerir comprensión y estudio considerables. Así que no fue mi madurez, sino mi sentido de malestar, mi incertidumbre, lo que me estaba forzando a ganar control sobre mi conciencia. Porque dicha conciencia era simplemente un peldaño hacia la aberración, y mi pensamiento presente no era nada sino incierta y descuidada conjetura".
Yukio Mishima.

Thursday, 13 June 2013

Gewalt

¿Cómo se hace para decir algo, para hablar de lo que sea, sabiendo de la represión de hoy, de la violencia desbocada -esa animalidad cruda e incomprensible-, del ultrajamiento de tantos espacios, cómo se escribe y conversa sin caer en la frivolidad, sin correr el riesgo de sonar superficial? Y si sabemos, como venimos sabiendo hace ya harto tiempo, que esta no es la excepción, ¿qué respuesta le encontramos a la rabia recurrente, a esa que no cómo irse porque el pisoteo no se termina? ¿No ha llegado a resultar superflua la indignación? ¿Estamos ya en ese punto en que la vulnerabilidad y la exposición permanentes son cosa que no soprende ni atemoriza ni nada por el estilo?

Retorno

En algún momento 'se recupera el ritmo', y los espacimientos (¿silencios?) empiezan a hacerse más infrecuentes. Aquí tengo un espacio para el monólogo, para jugar a que hablo en voz alta y nadie me está mirando. Pero aun en esas circunstancias permanece un pudor, un saber que siempre estaré yo viéndome a mí mismo hablando como si estuviera solo, y entonces pienso en callar. De otra forma la escritura, entonces, en otro tono todavía más menor, todavía más sigiloso, todavía más camuflado.

Monday, 27 May 2013

¿Es acaso sólo digna de ser vivida aquella vida en la que se es echado de menos?

Sunday, 26 May 2013

Moverse

Maletas armadas, pero nunca está todo listo. La revisión más meticulosa no podría evitar que algo se quede a un lado u otro de la frontera. El tiempo de salida se prolonga hasta el infinito mientras no se realice el embarque, y el retorno posible flota como espejismo mientras se está fuera (está ahí, pero sólo por un asunto de perspectiva). 

Monday, 20 May 2013

Lecturas, por aquí y por allá

Más leo "para la tesis", y más se me sugieren las derivas. ¿Cuánto de las especulaciones al margen cabe en una nota al pie, aun en la más meticulosa? Por ejemplo, McLuhan y los medios. Lúcido y a la vez demasiado entusiasta. Había que pelear con McLuhan, hay que pelear con él todavía, pero no contra él. Esa operación descartaría todas las afirmaciones extravagantes, y con eso estaríamos obligados a perder lo que McLuhan no se dio cuenta que estaba diciendo. Al mismo tiempo, otra pregunta: ¿cómo lo hace la escritura para escrutar en lo contemporáneo, en lo que aún no cristaliza, en aquello cuya comprensión siempre resulta inacabada, por encontrarse en sí incabado su propio proceso? No sé si escribir sea entonces un microscopio, un lente que nos permite ver con más nitidez lo que al ojo desnudo se le escapa; si será tal vez el reflejo flotante en el agua que abriría la puerta a la adivinación, ese mirar en el espacio donde ningún instrumento focaliza, pues sobre la imagen acontece el colapso de toda temporalidad. O quizás al escribir se produzca una observación cuya similitud con la vista cotidiana sea tal que no haya otra reacción que el pavor: la escritura nos ha capturado.

Saturday, 18 May 2013

Diluvianos

Este el momento en que todos nos encontramos en el mismo centro de la tormenta. Con la descarga lluviosa se dibuja el perfil de las nubes que, nocturnas, aparecen confundidas en una misma masa indiferenciada. Cada relámpago produce un contraluz, desarma la unidad confusa, amenaza con el ruido al instituir la identidad fugaz de la nube. Y sin embargo, parecemos ignorar que toda esta rabia no es sino el resultado de la disolución abrupta de un agua precipitándose en cortinas impenetrables, mezclando todas sus configuraciones físicas hasta el agotamiento final. Una tormenta desatada en la que el agua se ve forzada a manifestar su multiplicidad, a encarnarse tortuosamente en todas sus formas.

Saturday, 11 May 2013

Tener el cuerpo cortado, o no hallarse en el propio cuerpo. No por la 'desadecuación ontológica' entre soma y psyche, sino por las limitaciones del cuerpo en estado de enfermedad. Es un tipo de desbarajuste que está completamente alejado de la cadena semántica del enfermo-abyecto, o enfermo-excluído. Cuando se tiene así el cuerpo, nada más lejano que Foucault o la cháchara del poder clínico.

Wednesday, 1 May 2013

Si la reconstrucción de algo asi como el tejido social es una tarea todavía pendiente, ello se debe a la constatación insoslayable de que no contamos con forma alguna de hacer frente a la deshumanización brutal que constituye nuestra vida cotidiana. Abdicar la solidaridad inmediata, el lazo concreto, perpetúa y agrava esa deshumanización.